Ayuda a tus hijos a desarrollar una actitud positiva

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La actitud es una pequeña cosa que marca una gran diferencia. (Winston Churchill)

La actitud es la disposición con la que enfrentamos el mundo, las situaciones, los compromisos, las responsabilidades, etc. Nuestra actitud es producto de nuestros pensamientos y de la imagen que nos hacemos en nuestra mente sobre cualquier acontecimiento. Muchas personas minusvaloran la importancia de la actitud, puesto que piensan que realmente no pasa de ser un sentimiento o una predisposición para lo que puede suceder. Sin embargo, la actitud va mucho más allá, pudiendo llegar a determinar los resultados que obtenemos ante lo que deseamos lograr.

Por esta razón, es muy valioso cuidarnos de mantener una actitud positiva cuando se trata de enfrentarnos y actuar en pro de nuestras metas y propósitos. Porque de no ser así, una actitud negativa puede llevarnos al fracaso en la consecución de nuestras metas, a la decepción de no cumplir con aquello que anhelamos y a, finalmente, rendirnos y desistir de ese objetivo.

Una buena actitud aporta muchos beneficios

Sin duda alguna estaremos de acuerdo en que resulta mucho más saludable emocionalmente mantener una actitud positiva. Si bien es bueno como norma general, la auténtica importancia de una buena actitud frente a las situaciones que enfrentamos recae en que ésta te permite afrontar mejor los malos momentos. Así ,en efecto, es mucho más sencillo superar una situación comprometida cuando piensas que vas a ser capaz de superarla, que cuando decides desde un principio que no hay nada que puedas hacer para mejorar la situación, o en su defecto, para aceptar lo que suceda.

Por supuesto, no siempre se podrá mantener una actitud segura o positiva. Hay ocasiones en las que todos nos sentimos vulnerables, en las que nos rendimos por estar cansados de pelear o nos vemos abrumados y superados por la situación. Somos humanos, y en nuestras vidas hay momentos que lo que sucede es superior a nuestra voluntad. Hay ocasiones en las que la gente necesita parar, dejarse caer y pasar por su momento de duelo.

Una buena actitud día tras día

La importancia de nuestra actitud recae en el día a día. Todos podemos tener un mal día, pero sin que eso se convierta en una costumbre. Lo que importa, lo que realmente importa, es cómo decidimos ver e interactuar con el mundo que nos rodea y tratar de conseguir ver las cosas con una actitud positiva, aunque sea ligeramente.

Lo bueno de la actitud, es que puede cambiarse una vez que descubres que hay más de una manera de afrontar las cosas. Es un proceso, largo o corto según cada persona, pero lo importante es que puede cambiarse, si uno lo desea.

Pautas para ayudar a tus hijos a desarrollar una actitud positiva

  • Háblales a tus hijos de sus fortalezas, cualidades y aspectos positivos, para que ellos mismos se valoren y tengan una buena autoestima.
  • Desarrolla una cultura de palabras buenas y positivas en casa. Haz el firme propósito de crear el hábito de que la mayoría de lo que se diga en casa sea en positivo. Proponeos eliminar las calificaciones y etiquetas negativas del tipo: “es que tú eres un …”, “tú nunca podrás …”, “es que tu siempre…” ,”eso no se puede” , “eso es muy difícil”, etcétera.
  • Empodera a tus hijos. Reconóceles su “capacidad para” alcanzar lo que se propongan. No importa la edad que tengan, díselo, conversa con ellos sobre los sueños que quieren alcanzar y cómo lograrlo, busca ejemplos de vida de personas que lo han logrado, anímalos y apóyalos.
  • Háblales de la satisfacción y alegría que trae lograr los sueños, pero también del sacrificio que requiere, como algo bueno, no como un aspecto negativo.
  • Predica con tu ejemplo como padre o madre, ten iniciativas que siembren pensamientos, palabras y acciones positivas en tus hijos.
  • Escucha lo que tus hijos tienen que decirte, sus inquietudes, comentarios, lo que opinan o sienten en relación a lo que pasa a su alrededor, y evita menospreciar sus comentarios, dale importancia a lo que quieren compartir.
  • Enséñales las consecuencias negativas de las críticas destructivas, los chismes y decir mentiras, y trabaja esas conductas en ti como padre o madre para que puedas modelarlas en tus hijos.
  • Cuídate de no sobreprotegerlos y mostrarles un mundo falso de color de rosa. Enséñales y comenta con ellos todo lo que pasa en el mundo, en las noticias, en las redes sociales, y que se pregunten cómo ellos hubieran podido hacerlo mejor y diferente para tener resultados más positivos.
  • Siembra una cultura, actitud y filosofía de servicio en tus hijos. Para eso deben ver que tú también te desprendes del orgullo para darte a los demás. No solo en obras sociales o de caridad, sino en servir y ayudar en pequeños detalles de cada día.
  • Muestra y enséñales la importancia de la humildad, que es la base del verdadero éxito y de ser personas positivas, lo contrario al orgullo y la arrogancia. Actitudes humildes, saber compartir, ser generosos, darle crédito y valor a lo que los demás hacen o las opiniones de otros, valorar el trabajo de los demás y aprender a felicitar, dar gracias y alegrarse por el triunfo ajeno son buenos aprendizajes que ayudarán a tus hijos a desarrollar una actitud positiva.

¡Un saludo!