Acoso Escolar, ¿y si mi hijo es el acosador?

acosador

“Su hijo es el acosador” son palabras que nadie quiere escuchar y es posible que la primera reacción sea negarlas. Sin embargo, para intervenir y cambiar comportamientos de intimidación y acoso es esencial la participación de los padres.

En efecto, detectar estas conductas es muy importante y no solo para evitar el daño sobre otras personas: también por el bien de nuestro propio hijo, pues detrás de este comportamiento pueden esconderse problemas como una baja autoestima, falta de motivación e incapacidad para enfrentarse a la frustración. Estas conductas pueden repetirse en el futuro y llevar a acciones peligrosas o delictivas, por lo que es mejor identificarlas a tiempo para ayudar a nuestros hijos. Por eso tratar de exculpar a nuestros hijos con frases como “no se ha dado cuenta” o “es cosa de niños” es un error muy frecuente y, a la vez, muy grave.

Con frecuencia el comportamiento agresivo comienza pronto en la vida del niño. Aunque es normal que los niños se peleen y discutan entre ellos, la mayoría aprenden a controlar estos impulsos. Si esto no ocurre, se puede llegar a una situación en la que ese niño que no es capaz de controlarse, llegue a ejercer violencia y acoso sobre otros niños. En este sentido, es tarea primordial de los padres ayudar a que sus hijos entiendan que sus palabras y acciones afectan a los otros. 


Puede que oigas por algún padre o alguien de la escuela que tu hijo se ha estado comportando agresivamente o quizás notes algunos cambios en la conducta de tu hijo. Por tanto,

¿Cómo reconocer que tu hijo se comporta de forma violenta en el centro escolar?

Hay varios indicadores que pueden darte pistas sobre si tu hijo es el que acosa en el colegio:

  • Se muestra rebelde y no cumple las normas familiares, sociales, etc.
  • Viene de la escuela con dinero extra o juguetes, libros o ropas “nuevas”.
  • Excluye a otros niños de participar en actividades.
  • Siempre quiere tener la última palabra e imponer su voluntad.
  • Es prepotente de forma continua con sus hermanos/as, primos/as o círculo más cercano.
  • Es dominante en las relaciones con sus amigos.
  • No se pone en el lugar de otras personas cuando se le pide reflexionar sobre su conducta.
  • Nunca o pocas veces acepta que es responsable de sus actos y pide disculpas.
  • Disfruta mofándose y humillando a sus amigos cada vez que tiene oportunidad.
  • Habla de forma despectiva de algún compañero o compañera de su clase.
  • Está integrado en una pandilla conflictiva.
  • Se jacta de sus acciones violentas.

¿Qué hacer si te comunican que tu hijo es el acosador?

Con vuestro hijo o hija:

  • Si os enteráis de que vuestro hijo o hija es un agresor/a escolar, mantened la calma. Es una situación transitoria que se puede solucionar.
  • Aunque te cueste asumirlo, no trivialices la situación ni la dejes pasar.
  • Tampoco culpes a otros de la conducta del niño.
  • Predicar con el ejemplo: si tu hijo es violento o agresivo con otras personas, no uses tú ese tipo de comportamientos para sancionar su actitud. Eso no le ayuda a comprender su error.
  • Si habéis sido informado por el centro escolar de una agresión por parte de vuestro hijo o hija hablad con él o ella, invitadle a ponerse en el lugar de la víctima.
  • Hablad del problema del que os han informado, expresadle que este tipo de comportamiento no es tolerable. No esperéis a que hable sobre su situación. Abordad la situación con preguntas claras y directas sobre vuestra sospecha.
  • Hacedle saber que este tipo de conducta tendrá una sanción inmediata por vuestra parte. Aplicad la sanción de forma inmediata.
  • Si no os sentís con la autoridad suficiente para abordar este problema con vuestro hijo o hija, debéis buscar ayuda de una persona que pueda tratarlo con él/ella.
  • Al castigo debe acompañar una adecuada comunicación con tu hijo: muéstrale tu confianza y escúchale, ayúdale a manifestar sus frustraciones sin agredir a otros.
  • Muchas veces el comportamiento del acosador se debe a la incapacidad para asumir límites. Si ese es el caso, estableced normas, siempre razonando, que entienda por qué son necesarias y exigid su cumplimiento.
  • También se puede canalizar su energía en alguna actividad que le guste: un deporte, la música… buscad cosas que le motiven para que se centre en ellas.
  • Intentad volcar su forma de ser hacia alguna acción positiva: puede aprovechar su capacidad de liderazgo para implicarse en alguna causa social, por ejemplo.
  • Ayudadle a desarrollar su empatía, a ponerse en el lugar de otras personas y saber cómo se sienten.
  • Si el maltrato a su compañero/a ha ocurrido en grupo, pedidle que rompa los vínculos con esos compañeros/as, y tratad de ofrecerle otras vías de integración social fuera de esos grupos.
  • También podéis adquirir una mascota y que él se responsabilice de cuidarla.
  • Buscad ayuda de los profesionales que sean necesarios para ayudarle.

Con el centro escolar:

  • Hablad con sus profesores y manteneos informados de su evolución en el colegio. Juntos será más fácil resolver el problema.
  • Plantead con serenidad la situación en busca de apoyo, ayuda, orientación y consejo. 
  • Frecuentad el centro escolar hasta que cese el comportamiento violento de vuestro hijo/a.
  • Pactad normas que se cumplan tanto en el centro escolar como en casa.
  • Apoyad las decisiones tomadas por el centro escolar, no las discutáis frente a vuestro hijo/a. Si no estáis de acuerdo con ellas, habladlas en privado con las personas encargadas.

Es muy importante recordar que los comportamientos violentos no desaparecen de un día para otro. Además, será fundamental aplicar pautas educativas que sean preventivas en cuanto a la violencia escolar. En este sentido, queremos destacar la importancia de: establecer normas claras en casa y supervisar que se cumplan, así como ofrecer modelos de conducta pacífica y enseñar a mantener la calma ante situaciones estresantes.

Un último apunte para señalar que, en ocasiones, conviene acudir a terapia para favorecer la resolución pacífica de los conflictos. Ya sabéis que aquí mismo, en deMostaza estamos a vuestra disposición.

¡Un saludo!

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