Anorexia nerviosa (II): Síntomas Físicos, Alteraciones Psicológicas, Cómo Detectarla, y el Papel de la Familia.

Continuamos tratando este importante asunto, al que ya hemos dedicado un post anterior: Anorexia Nerviosa (I): Qué es, Tipos, Causas y Población de Riesgo

El diagnóstico y el posterior tratamiento para acabar con la Anorexia Nerviosa es complejo y especializado. En él, la familia desempeña un papel trascendental y decisivo.

Síntomas Físicos de la Anorexia Nerviosa.

La consecuencia más evidente de la Anorexia Nerviosa es la desnutrición que provoca. Junta a esta, van aparejados los siguientes síntomas físicos:

  • Hipotermia: bajada de la temperatura corporal, suelen ser personas que tienen mucho frío y que van con un exceso de ropa para la temperatura real que existe, ya que tienen un descenso en la temperatura corporal, debido a la restricción alimentaria.
  • Bradicardia: hay un enlentecimiento del ritmo cardiaco.
  • Hipotensión: la tensión arterial en estos enfermos es baja, y se pueden producir vértigos y desvanecimientos.
  • Anemia: disminución de la concentración de hemoglobina en la sangre, esto produce cansancio y alteraciones menstruales.
  • Osteoporosis: es una disminución de la masa ósea ocasionando una mayor propensión para las fracturas.
  • Amenorrea: ausencia de la menstruación durante un periodo de tiempo prolongado.
  • Caída del cabello.
  • Lanugo: es un vello (similar al de los recién nacidos) que sale por todo el cuerpo, (cara, brazos, piernas…).
  • Sequedad de piel.
  • Uñas rotas.
  • Hinchazón del vientre.

Alteraciones Psicológicas de los que padecen Anorexia Nerviosa.

Las principales alteraciones psicológicas que presentan los enfermos de Anorexia Nerviosa son los siguientes:

  • Pensamientos obsesivos sobre el cuerpo, peso, comida, gordura.
  • Ansiedad.
  • Trastornos en la memoria, concentración y atención.
  • Percepción exagerada del tamaño del propio cuerpo.
  • Tendencia al perfeccionismo.
  • Gran autodisciplina, rigidez.
  • Baja autoestima. Estado de ánimo depresivo.
  • Irritabilidad. Cambios bruscos del estado de ánimo.
  • Aislamiento familiar y social.

Las personas que padecen esta enfermedad están en todo momento pendientes de su cuerpo (peso, barriga, piernas, “cartucheras”…), y están continuamente pesándose para ver si han engordado.

La comida siempre la tienen controlada, investigan y conocen qué alimentos engordan más y cuáles menos, cuántas calorías tienen y se suelen empezar a poner nerviosas cuando llega la hora de la comida.

Suelen ser personas muy perfeccionistas, quieren hacerlo todo bien y se esfuerzan en exceso para que así sea, de ahí la gran fuerza de voluntad que ponen para seguir una dieta, porque tienen una gran autodisciplina y suelen ser muy rígidas en su vida diaria.

Al mismo tiempo, tienen una baja autoestima, no se valoran, no se quieren a sí mismas, no se aceptan.

Valoran todos los aspectos de la vida en la dicotomía “todo o nada”. Existe una gran irritabilidad y cambios bruscos de humor, bien sea por su baja autoestima o por no haber podido conseguir la meta que se había puesto con respecto a la comida, o también por no tener una buena alimentación, ya que la inanición también provoca irritabilidad.

Es frecuente el aislamiento familiar y social, muchas veces, para que la gente no se dé cuenta del problema que tienen, ya que el hecho de tener que salir con amigos quizás implique ir a cenar o comer algo. También se suelen aislar porque no se encuentran bien consigo mismas y están deprimidas.

Todo lo relacionado con la comida, la imagen, el peso, la ropa, les genera una gran ansiedad. Sufren mucho y se sienten incomprendidas, piensan que cuando su familia les dice que coman es porque desean verlas gordas, que no les importan e incluso que están contra ellas.

El gran problema es que hasta etapas muy avanzadas, los pacientes no tienen conciencia de padecer alguna enfermedad. Por esto es importante que en cuanto los padres detecten algún síntoma de la enfermedad en sus hijos se informen y orienten por algún profesional.

¿Cómo detectarla? Conductas que pueden indicar la existencia de Anorexia Nerviosa.

Los que sufren de Anorexia Nerviosa evitan, a la hora de comer, acudir a la mesa junto al resto de los comensales. Se las arreglan para comer solos, evitando así que nadie sea testigo de lo que comen.

En relación con esto, se desencadenan conductas “extrañas” con respecto a los alimentos: desmenuzan la comida en el plato en trocitos ínfimos, la desperdigan por el plato y guardan pedazos de comida por los rincones de la casa no siendo extraño encontrar pedazos de pan u otros alimentos bajo la almohada. Con frecuencia, cuando se levantan de la mesa, van directamente al baño con la intención de provocarse el vomito antes de que el alimento se digiera. Suelen ser muy inteligentes y generalmente poseen bastantes conocimientos relacionados con la nutrición ya que leen con avidez todo lo relacionado con esta materia.

Tienen un temor exagerado a engordar. A pesar de tener un peso por debajo del normal, comentan que están gordas o que cierta parte de su cuerpo es demasiado gruesa. Hacen muchas dietas de adelgazamiento, realizan excesivo ejercicio físico, vomitan a escondidas, llevan ropa muy holgada, se miran mucho al espejo y preguntan continuamente a los demás si las encuentran más delgadas.

Tienen ansiedad, cambios de humor bruscos, se vuelven irritables, padecen alteraciones del sueño, se aíslan de la familia y amigos, buscan la soledad, pierden el interés por todo, y lo único que les importa es perder peso.  

El papel de la familia.

En primer lugar, es necesario que los familiares conozcan los síntomas que pueden estar indicando una anorexia. Deben además ser conscientes de que se enfrentan a una enfermedad y el paciente no actúa así por capricho o por desobedecer.

Una vez detectado el problema, es muy importante la prevención familiar y escolar, por lo que la familia debe acudir al médico, aunque no cuenten con el consentimiento del paciente. Desde aquí se le irán dando pautas y orientaciones necesarias.

La familia debe saber que para tratar la anorexia es necesaria la ayuda de un equipo multidisciplinar y que la ayuda no debe ser solamente para el paciente anoréxico, sino también para la familia con la que convive.

Los familiares deben hacer todo lo posible por recabar la máxima información sobre la enfermedad, los síntomas más frecuentes, qué hacer ante situaciones concretas, cómo tratar al familiar enfermo, cómo hacer frente y manejar situaciones que producen ansiedad en todos los miembros de la familia, etc.

Con frecuencia, las familias de los afectados tienen de base graves conflictos internos que son los causantes, entre otras, de esta enfermedad, de modo que es necesario un tratamiento integral familiar. Muchas veces los padres se resisten a ser tratados porque piensan que el problema no es suyo sino de su hijo o hija. Aunque con el tiempo solicitan este tipo de ayuda debido al deterioro familiar que se produce en algunos casos o se aumenta en otros.

¡Un saludo!