Astenia Primaveral. ¿Qué es? ¿Qué provoca? ¿Cómo afrontarla?

astenia

Hace apenas una semana que hemos estrenado estación: la Primavera. En Primavera todo tiene otro color, y evocar la estación del año es sinónimo de frescura y vitalidad. Es como si, tras los días grises, fríos y lluviosos del invierno, todo volviera a comenzar de nuevo. No en vano dice el refrán eso de: “la primavera, la sangre altera”.

Ahora bien, parece ser que este cambio no es siempre para bien y, en algunos casos, la vitalidad y frescura quedan muy lejos de lo que algunas personas pueden llegar a sentir. Así, algunas personas sienten que tienen menos energías, fuerzas e, incluso, ganas de hacer las cosas que habitualmente hacen sin problema. Esta sensación se le conoce como astenia primaveral.

¿Qué es la astenia?

La astenia es una sensación de debilidad y falta de vitalidad generalizada, tanto física como intelectual, que reduce la capacidad para trabajar e incluso realizar las tareas más sencillas. Este trastorno, cuando aparece con la llegada del buen tiempo, se denomina astenia primaveral. Concretamente, la astenia primaveral afecta a una de cada diez personas, especialmente mujeres.

¿Qué síntomas presenta la astenia?

Como síntomas principales podemos destacar:

  • Falta de energía y vitalidad (sensación de tener las “pilas descargadas”)
  • Tristeza aparentemente inexplicable (el no saber porqué, habitualmente, produce un aumento de ansiedad)
  • Fatiga intelectual (ésta provoca falta de atención y concentración entre otros),
  • Fatiga física generalizada (hecho que desmotiva a la persona y retroalimenta el malestar) acompañada de apatía e irritabilidad
  • Trastornos del sueño (que contribuyen al aumento de la fatiga generalizada, la persona ya se levanta cansada),
  • Alteraciones del apetito,
  • Ausencia de interés sexual (uno de los síntomas que preocupan especialmente),
  • Tensión arterial baja, cefaleas, etc.

¿Qué factores originan la astenia

Las causas de la astenia son muy diversas y, al mismo tiempo, inespecíficas. Una vida laboral estresante, una situación ansiógena o un estado anímico depresivo pueden ser propulsores de la misma. Por otro lado, concretamente en el caso de la astenia primaveral, algunos expertos apuntan que los cambios de luz y temperatura que nuestro cuerpo experimenta, podrían estar relacionados con el bajo estado de ánimo y la apatía al comienzo de la estación. Curiosamente, la astenia se manifiesta cuando desarrollamos aquellas actividades que responden a las exigencias habituales del día a día. Justamente por este motivo, especialmente despierta ansiedad y malestar. Es darse cuenta de que algo que se hace habitualmente, por ejemplo, un recorrido, o las mismas horas en la jornada laboral, o las mismas tareas en casa, tienen como resultado cansancio, apatía y levantarse sin energía.

¿Cuánto suele durar la astenia primaveral?

A pesar de su gran incidencia, la astenia primaveral es de carácter leve y remite al cabo de unas semanas sin necesidad de tratamiento médico. De no ser así, es importante consultar a un especialista para descartar otros diagnósticos. 

¿Qué pautas se pueden seguir para hacer más llevadera la astenia primaveral?

La astenia primaveral es un proceso de adaptación y no una enfermedad, en general no es necesario utilizar remedios farmacéuticos para superarla.  Sobre todo debemos esforzarnos en facilitar a nuestro organismo este proceso, así conseguiremos que sea lo más rápido y cómodo posible. Dejando a un lado esta primera pauta primordial, lo más correcto es mantener unos hábitos de vida saludables. Tales como:

  • Cuidar el tiempo y la calidad del sueño. Decíamos que uno uno de los principales síntomas de la astenia primaveral es el insomnio así como otros trastornos del sueño.  Para combatirlo, es recomendable seguir algunos consejos básicos: ir a la cama cuando uno se sienta realmente cansado;  no practicar deporte ni realizar actividades estimulantes (Ej.: trabajar) antes de acostarse; evitar el consumo de café, alcohol, té y tabaco por la noche; no realizar cenas copiosas; acostarse y levantarse a la misma hora con regularidad; hacer alguna actividad relajante antes de ir a dormir; no hacer siesta a menos que sea muy necesario y por poco tiempo; e incluso, utilizar métodos de relajación así como aprender a respirar bien (respiración abdominal).
  • Llevar una dieta equilibrada, procurando que la comida más fuerte sea el desayuno y la más ligera la cena.  
  • Practicar ejercicio físico (preferentemente al aire libre), ayuda a liberar tensiones. Dicha práctica no debe consistir en una actividad deportiva fuerte, de lo contrario, agotaremos la energía; nuestro objetivo es mantener, a partir del dinamismo y la actividad, una energía óptima que ayude a “arrancar” y facilite el descanso nocturno.

Así pues, para hacer frente a la astenia primaveral, es importante conocer cómo puede afectar, e integrar hábitos que faciliten el día a día dejando a un lado las altas exigencias. Es importante que la persona pueda ser consciente del momento por el que está pasando y marcar objetivos realistas, objetivos que sepa que va a poder llevar a cabo.  Si estos objetivos son demasiado elevados, es probable que no pueda conseguirlos con éxito, hecho que provocará un aumento de ansiedad y frustración.

¡Un saludo!