Autonomía e Independencia en los niños. Cómo fomentarla.

Autonomía niño

Autonomía e independencia. Vamos a considerar la importancia que adquieren estos dos elementos: autonomía e independencia, en la educación y crianza de los niños. Y me viene a la mente algún que otro caso que he podido conocer, donde se apreciaba una clara falta de esa autonomía e independencia tan necesarias. Por ejemplo, conozco a una niña de 6 años a la que sus padres le siguen dando de comer; también sé de un chico de 12 años cuya madre se sienta con él todas las tardes para que haga los deberes escolares. Como podéis imaginar, este tipo de dinámica relacional y de comportamiento, a la larga, va a traer más dificultades que soluciones porque, entre otras cosas, está provocando que estos niños no desarrollen (en algunas áreas de su vida) una adecuada y sana autonomía e independencia.

Así, en primer lugar, es importante preguntarnos qué es lo que entendemos por autonomía en los niños. En este sentido, el término hace referencia al conocimiento que los niños van adquiriendo de sí mismos, así como a la capacidad para utilizar sus recursos en el momento en que lo crean necesario.

Dado lo anterior, es importante señalar que el que nuestros hijos e hijas sean independientes y autónomos en sus vidas, va a depender de la educación que nosotros les impartamos. Lo que ocurre, generalmente, es que muchos padres suelen anticiparse a las acciones de los niños, y no les dejan actuar o hacer algunas otras cosas que los niños podrían hacer solos. Esos padres actúan así porque creen que sus niños aún no tienen capacidad de realizar cosas por si solos, por evitar que se hagan daño, por comodidad para conseguir resultados más rápidos, o porque no confían en la capacidad de reacción de sus hijos. Los niños aprenden a ser autónomos a través de las pequeñas actividades diarias que desarrollarán en casa, en la escuela infantil o en el colegio. Además, sabemos que los niños quieren demostrar que son mayores en todo momento y, en ocasiones, reclamarán esa realidad. Así pues, será misión de los padres y de los educadores, la aplicación de tareas que ayuden a los niños a demostrar sus habilidades y el valor de su esfuerzo. De esta manera, es importante darles la posibilidad de que ellos se hagan cargo de tareas sencillas tanto en casa como respecto a sí mismos. Así por ejemplo, podemos fomentar que sean ellos quienes ayuden a recoger en casa, pongan la mesa, lleven su plato sucio a la cocina, se encarguen de elegir la ropa que usarán en el día, se atiendan solos en baño cuando puedan hacerlo, etc. Estas acciones os harán sentir que pueden hacerse cargo de las cosas, formando parte de la cotidianidad de la familia.

Todos los niños pueden y deben ser educados para ser independientes, pero no todos los niños son iguales ya que cada niño desarrolla capacidades de una forma distinta. Incluso entre hermanos, van a existir diferencias en cuanto a su capacidad para ir adquiriendo responsabilidades y el tiempo que necesitan para estar preparados. Asimismo, no podemos pretender que desde un inicio realicen las actividades encomendadas de manera perfecta; por el contrario, tenemos que darle un espacio a la posibilidad de que experimenten y se equivoquen en el proceso de aprendizaje. Por ello, se debe dar la oportunidad de experimentar, de equivocarse, de fallar o de acertar, y todo eso lleva un tiempo, según la edad y la capacidad de aprendizaje de cada niño. Cuando tu hijo, delante de una tarea, diga: “yo solo, que ya soy mayor”, escúchale y respeta su decisión. Es más importante lo que dicen y cómo actúan los padres en ese proceso, que la correcta ejecución de la tarea. No olvidéis que una mayor autonomía favorece una buena autoestima, y que este camino conduce a una evolución sana en cuanto a las decisiones y las vivencias del niño en su día a día.

La autonomía es una de las bases de aprendizaje durante toda la vida. Se desarrolla y fortalece a medida que los niños se van dando cuenta de que la responsabilidad por sus acciones les pertenece a ellos mismos. Pero para ello, es indispensable que padres y educadores se comprometan para educar a los niños en dicho valor. He aquí unas ideas que contribuirán a este logro:

  • Tanto en casa como en el colegio, los niños necesitan responsabilidades como: recoger el desorden de su cuarto, vestirse solos, comer solos, lavarse los dientes, llevar los platos a la cocina, organizar sus mochilas, cuadernos y demás útiles escolares, etc.
  • Si el niño se equivoca, hay que hablar con él sobre lo que pasó, qué consecuencias debe enfrentar y qué se puede hacer la próxima vez.
  • Ser claros y consecuentes con las reglas que imponemos en el hogar.
  • Enseñarles a esperar su turno.
  • Estimularlos con comentarios positivos sobre sus logros (por pequeños que sean).
  • Limitar los regalos para ocasiones especiales, no para premiar buenos comportamientos.
  • Involucrarlos en la compra y elaboración de los menús y comidas semanales.
  • Invitarlos a participar en la planificación de eventos y el ocio familiar.
  • Enseñarles la información de casa y de la familia: número de teléfono y dirección, profesión de papá y mamá, datos de contacto de los abuelos, tíos, etc.
  • Invitar a los amigos a casa y dejar que vayan a otras casas de visita.
  • Dejarlos que se equivoquen, aún en las tareas, para que tengan la oportunidad de corregir su equivocación aprendiendo la manera adecuada.
  • Permitirles organizar su propio tiempo libre.
  • Limitar el tiempo y los programas de TV y conversar con ellos sobre lo que ven.
  • Establecer horarios y rutinas claras.
  • Confiar en las capacidades de los niños.

Podemos terminar recordando que cuando enseñamos a los niños a ser autónomos, estamos proporcionándoles herramientas necesarias para su desarrollo independiente en sociedad; capacitándoles para tomar sus propias decisiones; contribuyendo a su maduración personal y social, etc. Para ello, se les debe educar con el ejemplo, enseñándoles cómo deben ocuparse de sus responsabilidades y quehaceres, en lugar de hacerlos por ellos mismos.

Esperamos vuestros comentarios y opiniones.

¡Hasta la próxima!

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