Cambio de etapa y fracaso escolar: de Primaria a ESO

Aprendizaje

Nuestro sistema educativo divide la escolaridad en distintas etapas que suponen transiciones y cambios importantes en la vida escolar de un alumno. Dos de esas etapas son obligatorias: Educación Primaria y  Educación Secundaria Obligatoria. La segmentación de la escolaridad en dichas etapas tiene su base en las divisiones que se realizan en psicología evolutiva, así cada una de las etapas que se dan a nivel escolar están relacionadas con las fases del desarrollo. Por ello, cuando un estudiante está viviendo un momento de transición escolar (como es el paso de Primaria a Secundaria) también está viviendo una etapa de cambios evolutivos en su desarrollo.

Cambios en el desarrollo que se producen en esta transición

Al futuro adolescente, durante esta etapa de su vida, le acompañarán una serie de cambios a distintos niveles: 

  • A nivel físico (antes en chicas que en chicos) su cuerpo empezará a desarrollarse a gran velocidad, proceso que no siempre se vive de manera fácil. 
  • Su personalidad también variará, o se redefinirá, pues en este momento el adolescente conformará su identidad explorando el mundo.  Esto conllevará inseguridades, desconcierto, introspección, riesgos, etc. y las comparaciones con iguales tomarán mucha importancia. Necesitará separarse un poco de sus padres, aunque éstos siempre seguirán ejerciendo como referentes y figuras de autoridad, ya que, aunque los hijos no les reclamen, les necesitan.  
  • A nivel intelectual, su pensamiento se volverá más complejo, cuantitativa y cualitativamente hablando, y también habrá cambios a nivel moral, pues será más autónomo en sus pensamientos y creencias. 

Cambios escolares más notables en la transición de Primaria a ESO

Las diferencias entre Educación Primaria (EP) y Educación Secundaria Obligatoria (ESO) son numerosas e importantes: 

  • Lo más obvio, es el cambio en el entorno físico que se produce.  En general, el alumno tiene que pasar de un CEIP (Centro de Educación Infantil y Primaria) más pequeño en tamaño, a un IES (Instituto de Educación Secundaria Obligatoria) mucho más grande. En algunos colegios concertados y privados, aunque suelen continuar en el mismo centro, los espacios también suelen ser distintos.  También, el alumno pasa de estar todo el día en una misma aula a tener un gran número de clases, laboratorios, espacios de estudio, etc.  
  • Además, también aumenta el número de asignaturas y profesores, que ahora ya no son maestros, sino especialistas de cada materia.  
  • El horario también se amplía, así como la organización del mismo, pues en muchos casos, en la ESO, las jornadas son intensivas y las tardes quedan libres.
  • A nivel metodológico, en EP tienen más importancia los procedimientos, y en la ESO, se piden muchos más contenidos conceptuales.  Las metodologías, además, son menos participativas, con un mayor peso de las explicaciones del profesor, de trabajo autónomo en casa,  y de evaluaciones más duras y continuas.  Se exige al alumno más capacidad de autonomía y responsabilidad, así como mayor autocontrol en el aula, planificación y organización.

Entonces, ¿este cambio de etapa puede ser especialmente difícil para el estudiante? Sí. Esta transición es una de las más complejas durante el ciclo vital y escolar ya que, como acabamos de ver, las exigencias aumentan a muchos niveles.  Las tareas que se presentarán en esta nueva etapa van a ser más complejas y van a requerir de un conjunto de habilidades (académicas y sociales) y capacidades personales que, en muchos casos, el alumno no había puesto en práctica hasta el momento.  Esto conlleva que, en ocasiones, tropiece al no poder adaptarse satisfactoriamente a las nuevas exigencias.

Por ello, debemos velar para que el alumno tenga una buena vivencia del cambio, con unas expectativas ajustadas a aquello que va a encontrar.  Va a cambiar la propia percepción de sí mismo para construir una “nueva persona”, basándose en comparaciones y experiencias.  El autoconcepto que forme, es decir, la propia percepción que tenga de él mismo (especialmente el autoconcepto académico), va a influir notablemente en cómo va a vivir este cambio y, paralelamente, en cómo se va a ver afectado su rendimiento académico.  Por todo ello, percibirse como competente para lograr el éxito será un concepto clave

Factores que pueden predisponer al fracaso escolar

Adaptarse a las nuevas exigencias no es tarea fácil, pero los niños menos maduros, con menos facilidad para el estudio, más ansiosos, con peores resultados académicos y con dificultades de adaptación, van a ser los peor parados.  El éxito de la transición vendrá muy relacionado con la motivación, el interés y el trabajo personal.  Si bien es normal que al principio exista un leve descenso en el rendimiento, también es normal que posteriormente haya una recuperación y, poco a poco, el alumno coja ritmo que marca la nueva etapa. Por ello, es importante trabajar con el colegio para individualizar y adaptar aquellos aspectos que se crean convenientes.  El trabajo de orientadores y psicopedagogos, junto con las actuaciones coordinadas del resto de agentes educativos (escuela y familia principalmente), contribuirán a garantizar el éxito en la transición. 

El modo de estudio también cambia, pero a este tema le dedicaremos un post propio 🙂

Qué hacer como padres para afrontar este cambio y prevenir estas dificultades

Durante esta etapa escolar son muy importantes la colaboración y la comunicación. Por un lado, mantener un contacto periódico y fluido con el tutor o la tutora es primordial para trabajar en un un mismo frente.  

Por otro lado, prestar atención a sus tareas, así como reforzarlo y motivarlo, será un gran apoyo para lograr el éxito. Es importante que los padres se interesen y se impliquen en la escolaridad de sus hijos, incluso en este momento en que muchos jóvenes rechazan esta implicación. Ellos buscarán mayor independencia y libertad e irán madurando poco a poco, pero deben entender que la libertad debe estar basada en la comunicación, constante y fluida, y que ambos conceptos son complementarios.

Ante un fracaso académico, los padres deben ser positivos y ayudar al hijo a buscar soluciones antes que sanciones.  Acudir a un profesional, como la figura de un psicopedagogo, puede ser una buena opción para ayudar al alumno a sobrellevar el cambio y adaptarse a las nuevas exigencias. En este sentido, recordad que aquí mismo en deMostaza también ofrecemos servicios psicopedagógicos y estamos a vuestra disposición.

Un saludo a todos.