Celos y rivalidad entre hermanos.

Una de las preocupaciones más frecuentes de los padres ante la llegada de un nuevo hijo es la aparición de los celos entre los hermanos. Empiezan a interesarse por este tema y se esfuerzan por encontrar respuesta al origen de la aparición de los celos, la gravedad de los mismos y sobre todo, por saber qué pueden hacer para evitar su aparición o para paliar sus efectos.

¿Qué son los celos?

Los celos son una respuesta emocional ante una supuesta pérdida de afecto. En los niños esta pérdida hace referencia al amor de los padres, con especial incidencia en la madre. Así, los niños creen que, debido a la llegada de su hermano, han perdido ese amor incondicional que antes tenían. Esto les va a generar mucha inseguridad, ya que para los niños, el amor de sus padres es su mayor apoyo, y la falta de este cariño produce inseguridad, angustia, miedos, etc.

Por este motivo, al sentir celos verán a su hermano como alguien que ha llegado para quitarle el cariño de sus padres. Esto pueden acabar afectando negativamente al desarrollo psicológico del niño. El niño piensa que su valía depende del cariño y amor que le tienen sus padres. Por lo tanto, si percibe que sus padres lo quieren menos pensará que por ello empieza a dejar de tener valor.

¿Por qué surgen los celos?

Aparecen cuando el niño se empeña en conservar solamente para él el afecto y cariño de sus padres. Ante la llegada de un nuevo hermano, el niño percibe el cariño y el amor que sus padres están dando a su hermano pero, la interpretación que hace de esta situación es que a él lo quieren menos ya que, ese cariño lo están compartiendo y por lo tanto, la parte que a él le corresponde es ahora menor. Esto es debido a que para muchos niños, sobre todo los más pequeños, el cariño se mide en términos cuantitativos y por consiguiente, hay que dividirlo.

De esta manera, la aparición del nuevo miembro de la familia, va a producir cambios en todo el sistema familiar, ya que el nuevo hermano requiere mucha atención para las comidas, el sueño, baño, paseos, etc. Es evidente que el niño mayor va a percibir cómo este cambio repercute en el tiempo de atención que le van a dedicar a él. Por lo tanto, podemos afirmar que se están produciendo muchos cambios que él no logra entender.

¿Cómo se manifiestan los celos?

Se pueden manifestar de diversas formas pero las más frecuentes son las siguientes:

  • Llamadas de atención exageradas,
  • Excesivas y desproporcionadas muestras de cariño hacía el hermano,
  • Y/o regresiones: vuelven otra vez a no controlar esfínteres y mojan la cama y la ropa, vuelven a querer comer como cuando eran bebes, se introducen el dedo en la boca, quieren ponerse otra vez el chupete, se hacen los niños pequeños al hablar, etc.
  • Algunas veces se vuelven más irritables, lloran por todo, etc.
  • Con menos frecuencia, algunos niños celosos, a escondidas, tratan de hacer daño a su hermano. A veces intentan pincharle con algo, pellizcarle, tirarlo al suelo, burlarse de él, etc.

Por ello, los padres deben estar pendientes de las reacciones de sus hijos y, en la medida de lo posible, evitar que esto pueda ocurrir.

¿Cómo pueden actuar los padres ante los celos de uno de sus hijos?

En primer lugar, los padres deben recordar que todo requiere un tiempo de adaptación y que ese tiempo de adaptación hay que abordarlo con mucho cariño y paciencia. Así pues, algunas sugerencias para la actuación paterna ante los celos entre hermanos serían las siguientes:

  • Transmitir y hacer comprender que el cariño que tienen a sus hijos es el mismo para todos, pero que las necesidades que pueda tener cada uno son diferentes. Y que, por consiguiente, la atención y dedicación también.
  • En este sentido, los padres deben evitar caer en el error de pensar que cada vez que hacen algo por uno de sus hijos lo deben hacer también por los otros.
  • Es muy positivo hablar en la familia de lo que sucederá cuando nazca el hermano, de los cambios que se van a producir, de los cuidados que va a requerir, de la necesidad de su ayuda y colaboración.
  • De esta manera, cuando el hermano haya nacido se debe hacer participar y colaborar a los hermanos mayores en las tareas de cuidado y atención del hermano recién nacido. Especial interés tienen, en este sentido, las horas de las comidas. Así, se le puede sugerir al hermano mayor que él también le puede dar el biberón a un muñeco mientras su madre se lo da a su hermano. Y, en caso de que el niño se ponga muy nervioso mientras su madre le da el pecho al hermano, es aconsejable pedir a alguien que lo distraiga con actividades alternativas como dar un paseo, ver un vídeo, etc. al menos, hasta que el acto de amamantar al bebé sea algo más habitual y cotidiano en la vida de la familia.
  • No hacer comparaciones entre hermanos y evitar ensalzar cualidades de uno en detrimento de otro. Los hijos deben saber y sentir que cada hermano es único, insustituible y especial, con sus defectos y virtudes. De esta forma no se generará rivalidad entre ellos.
  • Cuando nazca el hermano pequeño, el padre o la madre deben reservar unos momentos al día para estar con sus otros hijos. En este tiempo, es aconsejable hablar y recordar cuando él también fue pequeño, anécdotas divertidas que ocurrieron, explicarles que él también tomaba el pecho, relatarles las metas y logros que iba alcanzando, como empezó a andar, jugar con la pelota, comer solo, etc.

¡Un saludo!