Cómo manejar la frustración (II)

frustración

Tal y como anunciamos la semana pasada, dedicamos un segundo post a la frustración.

Y comenzamos recordando que es importante tener muy claro que la frustración, que sentirse frustrado, es parte de la vida. En efecto, todos nos encontramos ante situaciones en las que podemos sentirnos frustrados y, por tanto, tristes o fracasados. Así pues, es muy importante aprender a manejar las frustraciones para que estos sentimientos no nos afecten en exceso y podamos superar las circunstancias que los originan.

Dicho esto, vamos a dar algunas pautas y consideraciones sobre cómo manejar de manera efectiva la frustración.

Cómo manejar la frustración

  • Como primera consideración, apuntamos a que conviene hacer un esfuerzo por dejar de lado el aspecto negativo que tiene la frustración, para convertirlo en una situación con objetivos claros y positivos, como lo son el de aprender y el de crecer, dos claves en el largo proceso de la maduración del ser humano.
  • Para manejar la frustración, debemos tener en cuenta nuestros propios límites y los obstáculos que se nos pueden presentar. El entorno, las circunstancias, incluso nuestras propias capacidades, son variantes que, en ocasiones, nosotros no podemos controlar y que pueden ser la causa de que nuestras expectativas u objetivos no se cumplan. Este suele ser el caso de personas inmaduras que no conocen sus límites o los límites de los demás, y que esperan más de lo que las circunstancias o la realidad les permite alcanzar.
  • Otra manera de manejar la frustración es no crearnos unas metas o expectativas poco realistas. Esto suele sucederles a personas muy fantasiosas, con una imaginación que desborda la realidad, o personas muy ambiciosas que no pueden conseguir sus objetivos porque son prácticamente inalcanzables es circunstancias normales.
  • También conviene considerar la importancia que tiene el tiempo que invertimos en el logro de una meta. Deberemos esforzarnos por disfrutar de ese tiempo, independientemente de que la “meta” llegue o no. La trampa en la que caemos es que fijamos nuestros objetivos, y la única medida que empleamos para considerar que “hemos triunfado” es llegar a la meta, en lugar de disfrutar del camino que lleva hacia ese fin. Aquí merece la pena destacar que nuestro cerebro está diseñado de tal manera que, cuando disfrutamos lo que hacemos, es muy probable que nos volvamos muy buenos en lo que estamos haciendo y la “meta” llegue como efecto secundario.
  • Es fundamental aprender a desahogarse. Así que será muy bueno que cada uno encuentre su particular “válvula de escape” para canalizar y liberar la tensión y los sentimientos que la frustración le produce.
  • Otro aspecto importante a considerar para manejar la frustración es apoyarse en los demás, en esas personas cercanas con las cuales se pueden compartir sentimientos. No hay que olvidar que rodearse de personas que brinden afecto es fundamental para salir adelante, además de tener la posibilidad de acceder a una visión distinta para combatir la frustración gracias a que puedes comprobar si tu reacción emocional ante lo que te está sucediendo es exagerada.
  • Busca un plan B: cuando algo nos dificulte o nos impida alcanzar un objetivo que deseamos, también podemos canalizar nuestro esfuerzo y energía en lograr otra meta. Tener metas sustitutivas, es decir, buscar un plan B, nos ayudará a superar la frustración.
  • Reconoce tus errores: de esta forma podemos iniciar un proceso mediante el cual trataremos de no cometer los mismos errores del pasado, o sabremos como reaccionar ante los hechos que nos impidieron alcanzar una meta. Debemos aprender de aquellas situaciones frustrantes del pasado y no verlas como una situación desagradable, sino como algo que nos dejó una lección y a partir de ese momento luchar por evitar que esa situación vuelva a ocurrir.
  • Quédate con la parte positiva.  Recuerda que es por la experiencia que crecemos y aprendemos. En otras palabras: trata de ver el vaso medio lleno, en lugar de verlo medio vacío.
  • No busques la perfección: en general las ideas de perfección e inflexibilidad son contraproducentes para sanar y superar frustraciones.
  • Fomenta tu autoestima y tómate las cosas con calma sin dejarte llevar por presiones externas.

  • Analiza tu estilo de pensamiento. Así que párate un momento y considera qué ideas y creencias equivocadas pueden estar provocándote la baja tolerancia a la frustración. Por ejemplo: “Esto no debería ser así”, “es demasiado”, “no lo soporto”, “¿por qué los demás si y yo no?”, etc. Aprende a cambiar estas creencias equivocadas que sólo aumentan el dolor o molestia que estás viviendo.

Recuerda que la tolerancia a la frustración se fortalece, como cualquier músculo, trabajándola y practicando. Ahora bien, ten muy claro que tolerar la frustración es, ciertamente, incómodo. Pero, al respecto, hay que afirmar que todos podemos aguantar el malestar que la frustración nos produce y que no pasa nada si nos sentimos mal durante un periodo de tiempo.

Si trabajamos activamente y nos esforzamos en aprender a manejar y tolerar la frustración, el malestar pasará y la recompensa puede ser enorme a largo plazo.

Terminamos con una frase de Eric Fromm que apunta a la importancia de aprender a manejar y tolerar la frustración:

“Enquistarse en la soledad y la frustración, quejarse constantemente y continuamente de las desdichas y tragedias que nos acosan y no hacer absolutamente nada para modificar aquellas situaciones que nos angustian es un camino certero y seguro hacia la depresión. Camino que, por supuesto, es recorrido a solas”.

¡Un saludo!

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