Confiar en los demás

Confiar

Confiar en todos es insensato; pero no confiar en nadie es neurótica torpeza”. (Juvenal 67-127, poeta romano)

¿Crees que confiar en los demás es de ingenuos? ¿Eres confiado por naturaleza, o tiendes a desconfiar de los motivos de los demás? ¿Alguna vez se ha aprovechado de ti alguien de confianza? Lamentablemente, en este mundo no escasean las personas que tratan de aprovecharse de los demás, tu y yo incluidos. Basta con echar un vistazo a la bandeja de entrada de nuestros correos electrónicos: ¿Cuántos correos electrónicos has recibido que te dicen que has ganado un premio extraordinadrio (sin haber jugado a nada), o que eres el beneficiario de millones de euros en algún lugar en el extranjero? ¿Qué tienen todos estos mensajes en común? Simple: Alguien está tratando de aprovecharse de ti.

¿Significa esto que no es prudente confiar en los demás? Bueno, a veces no es prudente, pero por otra parte, sospechar de todos los que conoces no es una manera muy adecuada de vivir la vida. Entonces, ¿cuál es la respuesta?

Confiar en los demás

Pensar que, en general, las personas se comportan de buena fe y de acuerdo a lo que prevemos, es muy positivo para mantener una buena relación. Además, la confianza en los demás nos ayuda a actuar de forma más generosa y entregada.

Confiar en los demás consiste en creer en lo que nos dicen y en lo que las personas desean transmitirnos sobre sí mismos, sus valores, actitudes, forma de ser, creencias, etc. Cuando confiamos en alguien, existe una mejor comunicación entre ambos y un mayor entendimiento, nos sentimos tranquilos a su lado y tenemos la sensación de no estar solos.

Por el contrario, quienes desconfían de las intenciones de quienes les rodean o de su amistad con ellos, son personas inseguras de sí mismas que no creen en sus propias capacidades ni en su posibilidad de ser querido o aceptado por otros.

Las personas desconfiadas piensan que los demás se van a aprovechar de ellos, que pretenden hacerles daño o que desean engañarlos. Suelen ser rencorosos y se dejan llevar por suposiciones suyas, pensando siempre que sus amigos o entorno confabulan contra ellos. Reaccionan con furia, tienden a aislarse y a dejar de relacionarse, pues piensan que el mundo está en contra de ellos.

Son personas que le dan excesiva importancia a lo que los demás piensen de ellos, analizan todo lo que les dicen creyendo, encontrar una doble intención en las palabras de los demás. Siempre está planteando dudas sobre los demás y sus intenciones sobre ella. Quienes conviven con una persona desconfiada o se relacionan habitualmente con ella, deberían intentar ayudarla, quitando importancia a sus sospechas negativas y a sus temores, e intentando hacerle entender que sus razonamientos son erróneos.

Confiar en el trabajo

La confianza en los demás no es exclusiva del ámbito de las relaciones sociales, también se pone en juego (y mucho) en el ámbito laboral. De esta manera, confiar en los compañeros de trabajo y saber trabajar en equipo, es muy beneficioso porque agiliza el trabajo y disminuye el tiempo que hay que dedicarle.

Hay quien no confía en sus compañeros de trabajo y prefieren realizar ellos solos todo el trabajo. Unas veces, se debe a que no le compensa el tiempo y esfuerzo que tiene que emplear para enseñarle a hacer el trabajo que desea compartir. En esta caso, esta persona no tiene en cuenta que este tiempo inicial luego se recupera ya que, de esta forma, el trabajo rinde más.

Otras veces, no confían simplemente porque se han encontrado con algún compañero que no se esfuerza en realizar su trabajo con corrección, en tal caso la desconfianza está justificada.

Y otras veces, porque temen que ante la posibilidad de una mejora profesional o un ascenso, sea su compañero de trabajo quien le haga perder esa posibilidad. Ven a los compañeros como rivales profesionales y lo que desean es destacar ellos por si solos.

Cómo confiar con sensatez

La confianza no puede ser ciega, tenemos que saber en quién confiar y a quién dar confianza. Para ello, lo más importante es saber poner límites y no excedernos ni en la confianza que damos ni en la que depositamos en los demás.

A priori, es preferible pensar bien de todo el mundo hasta que nos demuestren lo contrario. Sin embargo, tenemos que ser cautos y no darnos a conocer totalmente a una persona nada más conocerla. Iremos dando información sobre nosotros y nuestra forma de ser y pensar poco a poco, según vayamos conociendo a esa persona y en el caso de que nos vaya gustando y nos haga sentir cómodos con ella.

Debemos observar los comportamientos de los demás. Puede ser muy revelador saber cuál es el comportamiento de una persona con los demás y qué intenciones suele tener. Hay quien por costumbre tiende a fastidiar y ridiculizar. En tal caso, no merece nuestra confianza.

Una vez perdida la confianza es muy difícil recuperarla. Por eso, saber elegir en quién confiar y a quién darle nuestra confianza nos evitará muchos sinsabores. Es fundamental creer en la buena voluntad de los demás para iniciar una nueva relación, pero siempre confiando con cautela y de forma progresiva.

Y si, acaso, te encuentras con dificultades en el manejo de la confianza, bien hacia ti mismo/misma o bien  hacia los demás, no desesperes. La buena noticia es que es algo que se puede aprender a manejar y, como resultado, mejorar mucho nuestras relaciones interpersonales. Recuerda que aquí, en deMostaza, te podemos ayudar y estamos a tu disposición.

¡Un saludo a todos!

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