Creencias (propias) que estorban. ¿Las crees?

Creencias

Creencias (propias) que estorban. Están ahí, todos las tenemos. Las adoptamos casi sin darnos cuenta y adquieren categoría de “verdades” (creencias) que no ponemos en duda. Son las creencias (propias) o “autocreencias” (como este término no existe, me tomo la libertad de crearlo).

Y no me refiero a las creencias de tipo espiritual o trascendentes; me refiero más bien a esas aseveraciones, ideas y patrones de pensamiento que conforman las creencias (o verdades casi-absolutas) que todos tenemos y por las que, en muchas ocasiones, nos movilizamos.

Estas creencias propias conforman buena parte del autoconcepto que todos tenemos y que junto a la autoimagen, configuran la autoestima. Por ello, ¿Has pensado alguna vez en cómo te describes a ti mismo? ¿Quizás conforme a lo que tienes, de acuerdo con lo que haces o según lo que los demás piensan de ti? Me pregunto si la crisis más profunda no será, en vez de la económica, la de identidad.

Tres Creencias (propias) que estorban.

En este sentido, vamos a considerar tres creencias (propias) que estorban y que, si no se atajan y reubican convenientemente, destruyen, “matan” y acaban con la verdadera identidad de una persona. Os invito a todos a que las podáis considerar atentamente:

  • Soy lo que tengo. Hay un famoso anuncio de una conocida marca de relojes que trata de vendernos el producto recurriendo a este mensaje: “No es lo que tengo, es lo que soy”. La frase está muy bien; lo irónico es que forma parte de una campaña publicitaria donde se vincula el “ser auténtico” y no depender de lo que se tiene, a la vez que se transmite la idea de que para “ser (verdaderamente) auténtico” tienes que comprar y llevar uno de esos relojes. Por desgracia, todavía hay quien piensa y cree eso de: “tanto tienes, tanto vales”. Hay personas que se pasan la vida ansiando posesiones: un coche mejor, una casa mayor, un chalet en las afueras, un barco, etc. Ahora imagina que todo lo que han conseguido (esa casa, ese coche, ese barco) desaparece de la noche a la mañana. ¿Qué pasa cuando las circunstancias cambian? Estas personas pasan a creer que no son nadie, porque su identidad se sostenía sobre la terrible creencia de “lo que tengo es lo que soy”.
  • Soy lo que hago o soy mi trabajo. Seguro que alguna vez te has encontrado con alguien que se presenta con una fórmula parecida a ésta: “Hola, soy Francisco y soy cirujano”, o “Hola, soy Marta, ingeniera”. También es fácil escuchar comentarios como: “No le voy a gustar, soy albañil” o “¡cómo voy a decirle eso, si soy un simple panadero!”. ¿Por qué hemos asumido que hay profesiones más “dignas” o que tienen más caché (socialmente hablando) que otras? ¿Quién lo dice? ¿Por qué lo creemos? ¿Quién ha establecido el prestigio de las diferentes profesiones? ¿Acaso no estaremos empleando un criterio puramente económico y clasista a la vez? Lo que haces no es lo que eres: no te lo creas, es una profesión, un trabajo que realizas ahora y que no tiene por qué ser a lo que te dediques siempre. Nadie es más o menos que otro por la función que realice, el trabajo que tenga o por el cargo que ocupe.
  • Soy lo que los demás piensan de mí. Seguro que, desde bien pequeñito, has escuchado comentarios sobre ti del tipo: “es muy listo, o muy torpe, o muy guapo, se porta muy bien, o muy mal, es el más tímido de ellos, etc”. Se trata de pequeñas etiquetas que te han ido poniendo y que tú, consciente e inconscientemente, has ido absorbiendo y, lo que es peor, has ido creyendo y ya forman parte de tus creencias personales. Aunque cueste reconocerlo, nos influye -y mucho- lo que los otros opinan de nosotros, hasta tal punto que nos censuramos a nosotros mismos por miedo a que terceros se sientan defraudados. Así, lo único que conseguimos es vivir pendientes de que los demás nos den su aprobación, lo cual es dejarnos esclavizar por lo que piensen y/o digan los demás. Cosa que, por cierto, nunca podremos, por mucho que nos empeñemos, controlar.

Quita de tu mente las Creencias que te estorban.

Ha llegado el momento de que te plantees seriamente dejar de lado y abandonar esas creencias que estorban y que pueden llegar a matar y destruir lo que de verdad somos. Si te estás viendo así, ¡te urge! Así que busca y pide ayuda. Recuerda que, aquí mismo, en deMostaza podemos ofrecerte la ayuda profesional que puedes necesitar.

Y es que lo que se pone en juego es, ni más ni menos, que tu autoestima. Esta afecta a nuestra manera de estar y actuar en el mundo y de relacionarnos con los demás. Nada en nuestra manera de pensar, de sentir, de decidir y de actuar escapa a la influencia de la autoestima. La autoestima supone reconocerse como uno es, pero esto no significa que no se haya de aceptar algunas de nuestras características (nadie es perfecto), o cambiar algunos de nuestros comportamientos con el objetivo de mejorar o crecer personalmente.

Así pues, por mucho que el mundo cambie y sean cuales sean las circunstancias que te rodeen, si tienes una autoestima ajustada no caerás en una crisis de identidad como la que hoy padecen muchos ciudadanos de nuestro país. De este modo, dejas de creer que lo que te da valor es tu posición social, tu casa, tu coche o tu puesto de trabajo, para empezar a creer que lo que de verdad importa es ser uno/a mismo/a.

Esperamos vuestros comentarios y opiniones.

¡Un saludo a todos!

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