Críticas. Cómo aceptar y manejar las críticas (I)

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La crítica suele ser muy difícil de encajar y recibir, especialmente si la persona que hace esa crítica no es muy sutil. En efecto, ¿cuántas veces te has quedado paralizado sin saber qué responder cuando han criticado tu manera de hacer las cosas? Por eso, ¿a quién no le cuesta recibir una crítica?

Si hacer una crítica es una situación difícil, recibirla lo es aún más. Pero, ¿todas las críticas son iguales? Incluso, ¿puede salir algo bueno de una crítica? O bien, ¿cómo aceptar y responder de forma adecuada a las críticas? A todas estas cuestiones vamos a tratar de responder en los dos posts que vamos a dedicar a este tema. Comenzamos.

Las críticas forman parte de las relaciones interpersonales

Independientemente de que nuestras relaciones con los demás sean buenas o malas, lo normal es que recibamos críticas. Forma parte de nuestra vida que, por ejemplo, nuestra familia nos haga una crítica porque hayamos llegado tarde a casa, o porque piensen que siempre nos estamos metiendo en problemas; también ocurre muy a menudo que nos corrijan en el trabajo, en el instituto o la facultad, etc. Además, es fácil entender que las críticas las tomamos mejor o peor dependiendo de las personas que nos las hacen. Así, por ejemplo, no es lo mismo recibirlas de un ser querido que de un compañero de trabajo, un jefe o un simple conocido.

Pero lo que no debemos olvidar es que vengan de quien vengan esas críticas, existen formas adecuadas (e inadecuadas) de recibirlas y, por tanto, responder ante ellas. Lo importante es que no nos afecten en exceso y que no dañen nuestra autoestima. Es fundamental manejar adecuadamente estas situaciones para evitar tener reacciones exageradas, que lo único que hacen es entorpecer nuestras relaciones con los demás y con nosotros mismos.

En relación con esto, conviene señalar que las personas con baja autoestima tienden a malinterpretar las críticas, a percibir como crítica cualquier simple comentario, se vienen a bajo ante cualquier reproche, les cuesta hacer frente a cualquier sugerencia… y, por consiguiente, responden de forma inadecuada. Unas veces responden devolviendo la crítica y descalificando al que la imparte, y otras se limitan a aceptarla con resignación y sentimientos de culpabilidad y tristeza. Por ello es muy importante desarrollar la seguridad y confianza en uno mismo. Esto nos ayuda a interpretar correctamente la realidad, a reconocer nuestros errores, valorar nuestros éxitos, mejorar en lo que debemos, etc. y cualquier comentario crítico, en lugar de afectarnos negativamente, podremos usarlo para sacarle la parte positiva de mejorar y superarnos.

Valorar y evaluar las críticas

No todas las críticas son válidas. Por esta razón, debemos desarrollar los mecanismos necesarios para aprender a discernir la intencionalidad que hay en la crítica y evaluar si se trata de una crítica constructiva. Esto nos va a ayudar a considerar cuándo tener en cuenta una crítica y cuándo no, con lo que estaremos en disposición de responder de la manera adecuada según cada caso. De esta forma, se pueden utilizar los siguientes criterios:

  • La fuente de donde proviene la crítica: ¿Quién está realizando la crítica? ¿Es una persona cualificada para evaluar mi rendimiento? ¿Es una persona que merece mi confianza? ¿Cuál es su intención?
  • La forma: ¿La crítica es coherente? ¿Se comunica de manera respetuosa? ¿Está basada en hechos objetivos o más bien en subjetivos?

No todas las críticas son iguales. Tipos de Críticas

  • Crítica constructiva. Este tipo de crítica está hecha con buena fe. A través de ella, la persona que nos la hace quiere que nos demos cuenta de un fallo que según su parecer tiene, por ejemplo, nuestro trabajo. Es más, gracias a la disposición a tener un diálogo franco y honesto sobre el aspecto criticado, dicha persona nos ayuda a que lo veamos y, algunas veces, nos sugiere posibles soluciones al problema.
  • Críticas imprecisas. Este tipo de críticas suelen ser generalizaciones vagas sobre distintos aspectos, motivos, temática, etc. Por esta razón, las críticas imprecisas no aportan información para hacernos mejorar. De esta manera, será importante no aceptar (a priori) críticas imprecisas, ya que tan sólo desgastan emocionalmente a quien las recibe. Lo que deberemos hacer será, a través de nuestra respuesta a la crítica, tratar de convertir las críticas imprecisas en críticas constructivas ya que éstas últimas sí que nos dan la posibilidad de mejorar en algún aspecto.
  • Críticas no constructivas o críticas destructivas. Este tipo de crítica está hecha, sin duda alguna, con mala fe. Se trata, en definitiva, de un ataque personal disfrazado de feedback o comentario crítico. Este tipo de crítica no pretende ayudar a mejorar ni tampoco busca un diálogo franco y honesto sobre lo que se está criticando. A través de la crítica destructiva tan sólo se pretende atacar y destruir la reputación personal del que es criticado.

Continuaremos en el próximo post y hablaremos sobre el cómo responder a las críticas. Hasta entonces, os animamos a compartir vuestros comentarios y opiniones.

¡Un saludo a todos!

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