Educar a niños y adolescentes en la Resiliencia

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Vamos a seguir considerando el tema de la resiliencia. En esta ocasión, proponemos algunas pautas y consejos para educar a los niños y adolescentes en esta importante capacidad.

Como punto de partida, volvemos a explicar qué es la resiliencia. Así pues, tenemos que recordar que la resiliencia es la capacidad que tiene el ser humano para afrontar a las dificultades, los problemas y las adversidades de la vida, superarlas y transformarlas. Un niño que haya vivido en su temprana infancia alguna experiencia traumática y de gran dolor, puede recuperarse y sobreponerse a ello a través de la resiliencia. Es más, será capaz incluso de salir fortalecido.

Es importante, en la educación que se da a los niños y adolescentes, que les enseñemos a que desarrollen la resiliencia a través de conductas, del control de pensamientos y de actitudes que ellos pueden aprender con el ejemplo y orientación que les damos los adultos.

La importancia del ambiente familiar – relacional.

A propósito de esto, tenemos que señalar que el desarrollo de cada niño viene determinado por sus propias características y por las transacciones e intercambios que se producen entre los distintos sistemas relacionales en los que se encuentra. Así pues, es bueno destacar que la mayoría de los niños encuentran en su entorno familiar y en los contextos en los que viven, las condiciones de protección y los modelos que necesitan para desarrollarse.

A la vista de los resultados de las investigaciones, se ha podido constatar que las capacidades resilientes se desarrollan cuando los niños y niñas conocen contextos relacionales que le ofrecen en cantidad suficientes las siguientes experiencias:

  • Experiencias de buenos tratos, caracterizados por un apego sano y seguro, además de los aportes afectivos y culturales suficientes para sentirse una persona digna de ser amada.
  • Haber participado en procesos de conversación que les han permitido tomar conciencia y conocer su realidad familiar y social.
  • Haber participado en movimientos sociales con otros niños y adultos, en actividades que les permitan acceder a un compromiso social (religioso, ciudadano o político) de ayuda y apoyo a los que sufren, para lograr sociedades mas justas y solidarias

¿Cómo ayudar a los a niños y adolescentes a desarrollar la resiliencia?

Sin lugar a dudas, el primer y fundamental paso es enseñar con el propio ejemplo. Si tu mismo como adulto aprendes a desarrollar esta capacidad y pones en marcha el proceso de resiliencia ante las dificultades que te vas a encontrar en la vida (ver post anterior: https://www.demostaza.es/resiliencia-resistir-y-superar-la-adversidad), estarás ofreciendo un modelo adecuado en el que los niños y adolescentes se puedan fijar y puedan aspirar a reproducir.

No obstante, hay más pautas a considerar que podemos poner en marcha. Así pues, siguiendo las directrices de la APA (Asociación Americana de Psicología), proponemos las siguientes pautas:

  • Hacer y tener amigos. Enseña y anima a tus hijos a hacer y tener amigos. Al mismo tiempo, procura desarrollar una red familiar fuerte para que los niños se sientan amparados y aceptados. En la escuela, hay que estar atento a que ningún niño esté aislado. Las relaciones personales fortalece la resiliencia de los niños y les brinda apoyo social.
  • Enseña a los niños y adolescentes a ayudar a los demás. Ayudar a otros puede permitirle superar la sensación de que no pueden hacer nada. A través de trabajos voluntarios apropiados a su edad, así como de pequeñas tareas que les des, los niños podrán sentirse valorados. En la escuela, se deben poner en marcha iniciativas para incentivar maneras de ayudar a los demás.
  • Mantener una rutina diaria. Ayuda a tu hijo a establecer una rutina diaria y a seguirla. El respeto a la rutina es un sentimiento reconfortante para los niños, especialmente a los más pequeños. Ellos necesitan saber que están cumpliendo y haciendo bien sus tareas, lo que redundará en beneficio de su autoestima y en el sentimiento de valía y capacidad personal.
  • Enseñar a los niños y adolescentes a cuidarse. Es importante que todos cuidemos de nuestra salud, de nuestra apariencia, de nuestro descanso. Eso debe ser inculcado en los niños, desde pequeños. Con el ejemplo, podemos enseñar a los niños a cuidarse: haciendo deporte, jugando, comiendo y durmiendo bien, etc.
  • Animar a los chicos a fijarse metas. Fechas importantes como el inicio del año o un cumpleaños, son ideales para enseñar a establecer algunas metas en su vida. Objetivos que ellos puedan alcanzar poco a poco. Así ellos experimentarán el valor del logro alcanzado y disfrutarán de los elogios merecidos. Aprenderán que tener desafíos y poner de su esfuerzo por lograrlos, les hacen sentirse bien.
  • Alimentar una autoestima positiva. Ayuda a tu hijo a recordar cómo pudo lidiar satisfactoriamente con dificultades en el pasado y luego ayúdale a entender que esos desafíos pasados le permiten desarrollar la fortaleza necesaria para manejar desafíos futuros. Anímale a que aprenda a confiar en sí mismo para resolver los problemas y tomar las decisiones adecuadas. Enséñale a tomar la vida con humor y la capacidad de reírse de sí mismo. En la escuela e institutos, insta a los alumnos a ver cómo los logros individuales contribuyen al bienestar de la clase como un todo.
  • Enseñar a los niños y adolescentes a ver lo positivo, incluso en las cosas malas. Fomentar una actitud positiva frente a las adversidades ayudará a los niños a enfrentarse a las dificultades con optimismo. Que después de una tempestad siempre viene la calma y que no hay que desesperarse. En la escuela e institutos, los alumnos pueden escuchar cuentos e historias y desarrollar actividades que muestren que la vida sigue después de las adversidades.
  • Estimula el autoconocimiento en los niños y adolescentes. Hay que enseñar a los chicos que con todo se aprende y se crece. Ayuda a que tu hijo vea cómo a lo que se está enfrentando puede enseñarle a entender de qué está hecho.
  • Aceptar que el cambio es parte de la vida. Los cambios pueden a menudo ser terribles para los niños y adolescentes, pero no por eso van a dejar de producirse. Ayuda a tu hijo a ver que el cambio forma parte de la vida y que se puede reemplazar con nuevas metas a aquéllas que puedan haberse convertido en inalcanzables.

Parecen muchas cosas a tener en cuenta, ¿verdad? Tranquilos, no se trata de que tengamos que estar completando la lista para educar hijos resilientes, sino más bien, de aprender a ser nosotros mismos más resilientes para que nuestros hijos sigan nuestro ejemplo, al ver cómo afrontamos las diferentes situaciones que se nos presentan y aprender de ellas.

¡Un saludo a todos!

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