Elegir juguetes. Una guía práctica.

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Estamos ya metidos de lleno en las celebraciones navideñas y nuestros hijos, sobrinos y nietos esperan con ilusión la llegada de estas fechas, entre otras cosas, porque saben que recibirán juguetes y regalos. Ahora bien, también es cierto que una frase muy oída entre padres tras las fiestas es esa que afirma: “Mi hijo/a tiene de todo en su habitación y al final no juega con nada. Después de dos días no vuelve a mirar sus juguetes”.

Por otro lado, no podemos concebir una infancia sin juegos. Y es que jugar es una actividad imprescindible para el desarrollo ya que, además de ofrecer el disfrute de una actividad lúdica, es necesaria para el aprendizaje de los pequeños. Mediante el juego el niño observa, descubre, manipula y experimenta, es decir, interpreta el mundo que le rodea. A medida que el niño crece, el juego le ayuda a aprender a relacionarse con los demás. Por cierto, conviene precisar que el juego no es exclusivo de la infancia. Jugar es un excelente recurso de diversión para todas las edades, que favorece la relación y comunicación entre los adultos, los niños y los adolescentes.

En definitiva, los juguetes y los juegos son una parte fundamental e importante en la vida de los niños. Por esto, debemos aprovechar el juego y los juguetes para educar, potenciar la creatividad y enseñar valores de manera divertida. Es muy importante “jugar para crecer”.

Errores a evitar cuando elegimos juguetes.

  • Adquirir muchos juguetes.
  • Regalar juguetes no adecuados a la edad del niño.
  • Videojuegos antes de los 8-9 años.
  • Teléfonos móviles antes de los 11-12 años.
  • Televisión y ordenador para su habitación: la TV y el ordenador se deben compartir en familia, ya que los contenidos han de ser controlados por los padres.
  • Juegos, juguetes o videojuegos violentos.
  • Comprar juguetes muy caros que después prohibamos utilizar para que no los rompan.
  • Juguetes sofisticados que suelen resultar atractivos para los adultos pero que no son útiles para los niños/as ya que limitan su imaginación y les incitan a la contemplación y a la pasividad.
  • Fomentar roles sexistas en niños y niñas: tanto unas como otros deben jugar con todo tipo de juegos y juguetes No hay juegos de niñas y de niños.

Consejos para elegir juguetes.

  • El juguete debe ser deseado por el niño. Conviene recordar que los destinatarios de los juguetes son los niños y no los padres. Por ello, no se puede regalar el tren eléctrico, el coche teledirigido, la muñeca o el libro que los padres desearon en su infancia y nunca recibieron. En principio, el pequeño debe recibir los regalos que él mismo ha solicitado en su carta.
  • Adecuado a su edad y nivel de desarrollo. Es fundamental que el juguete sea adecuado a la edad y nivel de desarrollo del niño. Si el juguete es muy adelantado para su nivel de desarrollo, es posible que creemos una frustración innecesaria al pequeño, que no tendrá las capacidades necesarias para entenderlo y aprovecharlo. Si, por el contrario, el juguete es demasiado básico, se aburrirá, desmotivará y lo dejará rápidamente de lado. Por ello, se aconseja estudiar la etiqueta y las advertencias del fabricante, y poner especial atención en la edad recomendada.
  • Que sea seguro y cumpla con los criterios de calidad. De antemano, se debe rechazar todo juguete en cuya etiqueta no se incluya la marca “CE” (conformidad europea) de seguridad de los juguetes e información sobre el fabricante o el importador. Cualquier juguete fabricado o vendido en la UE debe llevar la marca CE, el nombre y dirección del fabricante y un código que permita identificarlo, en caso de que haya que retirarlo del mercado por algún problema de seguridad. Como norma general: cuanto más pequeño es el niño más grandes deben ser los juguetes.
  • Debemos comprarlos pensando, siempre, en la finalidad y actitudes que desarrollan en los niños. Conviene preguntarse: ¿qué valores transmite? Los juegos tienen una enorme incidencia en el desarrollo del niño y en sus actitudes futuras. Es recomendable considerar el uso que le dará a ese juguete y asociar ese uso a una serie de valores. Los juguetes pueden ser sexistas, racistas, violentos… pero también pueden fomentar la igualdad, la tolerancia, la solidaridad, etc. Si se regalan videojuegos, hay que fijarse en la carátula para saber la edad a la que se dirigen y los contenidos que incluyen. Se debe limitar el tiempo de juego y supervisar su uso.
  • Tengamos en cuenta su personalidad: un niño retraído necesitará juegos socializadores (varios jugadores); a un niño hiperactivo le resultarán adecuados juegos de atención, artísticos, etc.
  • Que sea para jugar. La principal función de un juguete es que se pueda jugar con él. Sí, es una obviedad, pero a menudo se nos olvida y nos dejamos engatusar por juguetes deslumbrantes llenos de luces, sonidos y movimientos autónomos, que relegan al niño a la posición de simple espectador.   Y cuando se acaban las pilas, se acaba el juego. El juguete debe hacer al niño protagonista, y debe ser un apoyo, soporte o herramienta para su juego.
  • Debemos tener en cuenta que el exceso de juguetes mata la fantasía y produce aburrimiento. Se pueden aprovechar las distintas festividades navideñas y de Reyes para dosificar la entrega de regalos. Se debe hacer comprender a los pequeños que los Reyes Magos no pueden traerles todos los juguetes que les han pedido, porque tienen que hacer regalos a otros muchos niños. Hay que evitar el consumismo caprichoso desde la infancia y no dejarse llevar por la publicidad, que ejerce una gran influencia sobre los pequeños. Así pues, conviene instruir a los familiares para que no regalen juguetes de forma indiscriminada, es mejor fijar un límite razonable. Se puede solicitar a familiares y amigos de confianza otros artículos que el niño necesite (ropa, unas zapatillas de deporte, una mochila, etc.). Al principio, los pequeños se ilusionan mucho con todos los juguetes, pero después solo prestan atención a uno o dos.
  • El mejor juguete no es necesariamente el más caro.
  • Hay que intentar regalar libros o cuentos y procurar que el libro sea lo más parecido a un juguete, frente a una herramienta de trabajo escolar.

Además de todas estas consideraciones, hay que destacar que compartir tiempo con los niños es el mejor regalo que se les puede hacer, por lo que jugar con ellos o llevarlos al parque  y dejarles jugar con sus amigos, con o sin juguetes, es lo mejor que se puede proponer a los pequeños.

La carta a los Reyes Magos (o Papá Noel), por edades.

En la medida de lo posible, Papá Noel y los Reyes Magos deben regalar a los niños alguno de estos tipos de juguetes, acordes a su edad:

  • De 0 a 2 años: los juguetes idóneos son los que permiten experimentar con los sentidos y les animan a moverse. Los niños se sienten atraídos por juguetes con muchos colores y diferentes materiales.
  • De 3 a 5 años: Empiezan a sentir curiosidad por los nombres e imitan escenas familiares. Hay que centrarse en juegos que fomenten la movilidad, la imaginación y la expresión, como triciclos, palas, cubos, rompecabezas, pinturas, teléfonos, muñecas, animales, muñecos de plástico, juegos de construcción o libros para colorear.
  • De 6 a 10 años: los juguetes que más les gustan son los que pueden hacer en compañía de otros. El aumento de capacidades cognitivas, como la atención, la memoria, el razonamiento o la creatividad, hace que busquen juegos para ponerlas en práctica. Se incrementa considerablemente el interés por los juegos de reglas, las manualidades, las construcciones, los juegos de preguntas y de experimentos; videojuegos, monopatines, coches teledirigidos; disfraces, juegos de mímica, balones y bicicletas.
  • De 11 a 12 años: hay que centrarse en los juegos que desarrollen su pensamiento racional y la lógica. Lo más atractivo para ellos es intentar superarse a sí mismos. Se interesan por actividades complicadas, por lo que enfrentarse y ponerse a prueba les ayuda a desarrollar sus capacidades cognitivas y, cuando esto ocurre, refuerzan su autoestima. Los juegos indicados son juegos de rol, de ingenio, telescopios, los juegos de reglas, las manualidades, las construcciones complejas, los juegos deportivos, juegos de estrategia y reflexión, de ordenador y videojuegos son las actividades lúdicas más atractivas a partir de esta edad.
  • Más de 12 años: los chicos ya van construyendo su propia identidad, con lo que la gama de juegos a desplegar es más rica y variada. Suelen apreciar especialmente los libros, la música y los videojuegos.

¿Cuántos juguetes hay que regalar a un niño/a?


La lista a los Reyes Magos o de Papá Noel suele ser interminable, pero a veces poco apropiada a la edad o las necesidades de los más pequeños. No es tarea fácil elegir el juguete adecuado con buen criterio, estableciendo prioridades, sin decepcionar a los niños pero tampoco sometiéndonos a todos sus deseos.

La televisión publicita constantemente muchísimos juguetes, transmitiendo mensajes engañosos que vinculan la felicidad del niño con el hecho de tener muchas cosas. El principal error de los padres o familiares es comprar todo lo que pide el niño. Llega un momento que el niño disfruta más rompiendo el envoltorio que con el juguete en sí. Además, regalar muchos juguetes no es educativo: el niño amontona los regalos, no los valora y no tiene ni tiempo de jugar con ellos.

Por ello, hay que utilizar la magia de los Reyes Magos para sacarle provecho, para que el niño aprenda a aceptar la vida como viene, que le traigan “regalos sorpresa”, que no esperaba y que algunos que ha pedido no están, porque esa es la realidad. El niño debe aprender a tolerar la frustración, ya que su vida futura estará llena frustraciones.

Los niños no se traumatizan por no tener el juguete de moda o porque su amigo tenga una consola y él no. Este miedo es de los padres. Si el niño tiene claro que le han traído un regalo especial para él, estará encantado y no le importará lo que tengan los demás y si no es así, es que hay algún problema. Porque si el niño está satisfecho, valorado y querido estará encantado con lo que le traigan.

Regalar juguetes, una buena oportunidad para educar en la solidaridad.

En plena vorágine navideña de regalos y juguetes, debemos hacer un esfuerzo para no olvidar las oportunidades educativas que se nos presentan y que convienen aprovechar. En este sentido, es una magnífica época y ocasión para inculcar en nuestros hijos el valor de la solidaridad con los más necesitados.

Así pues, desde bien pequeños, es muy recomendable instruir y animar a los niños a que elijan ellos mismos algún juguete para otro niño o niña de su misma edad o más pequeño. Esto se puede hacer animando a que nuestros hijos seleccionen uno o varios juguetes de los que ya apenas usan y que, estando en buen estado, se pueden donar a organizaciones o colectivos que se van a encargar de atender a las familias que no pueden disponer de los recursos necesarios para hacer algún regalo a sus hijos.

Conviene conversar con nuestros hijos durante todo el proceso, enseñándoles el valor de pensar en los demás, de ser solidarios, de “ayudar a los Reyes Magos o a Papá Noel” para que puedan llevar regalos a otros niños. Así, una vez elegidos los juguetes que quieren donar, los acompañaremos para que sean ellos mismos los que hagan entrega de los juguetes que han seleccionado para otros niños.

Os aseguro que con esta actividad, además de hacer algo juntos (con papá, mamá, los abuelos o los tíos) se estará sembrando y educando para que nuestros hijos, nietos o sobrinos se desarrollen como personas plenas y solidarias.

Nos encantará conocer vuestros comentarios y opiniones.

¡Un saludo a todos!

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