GENTE TÓXICA: Cómo reconocerla y tratarla.

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     Gente Tóxica. Existir existen. Este tipo de personas se encuentra en cualquier lugar. Puede ser cualquiera: un compañero de trabajo, un amigo, un familiar o incluso, tu pareja. La persona tóxica (o con conductas tóxicas) se le reconoce porque es la que de forma continua habla de temas negativos; es la que, en vez de halagarte por algo, encuentra el punto débil y destaca los fallos; es aquella que, a priori, no acepta una opinión o sugerencia; son los hirientes, agresivos, inflexibles y se exaltan fácilmente si se les contradice. Ellos tienen (deben tener) la razón siempre. Las personas tóxicas se quejan por todo, les encanta echarle la culpa a los demás, siempre buscan “los tres pies al gato”, esperan que todo vaya mal y hacen que pierdas energías tratando de defenderte de sus malsanos comentarios.

     Este tipo de personas afectan de diferente manera a cada uno. Una buena manera de detectar a gente tóxica es si después de estar con alguien te sientes que te quedas sin energía, cansado, malhumorado por haber estado con ella, ignorado porque sólo habla de sí misma o aliviado cuando se va. Puedes incluso llegar a sentirte mal, muy mal, y al dejar a esta persona te llevas de regalo un dolor de cabeza o de estómago. Estos pueden ser algunos indicios que te indiquen que estás con una persona tóxica.

     Estas personas están reflejando lo que traen en su interior: mucha negatividad, resentimiento, envidia, celos, crítica, frustración, baja autoestima, necesidad de ser reconocidos, aprobados y ser importantes. Y lo que consiguen es justamente lo opuesto con su actitud hiriente y ruda hacia los demás. La gente tiende a alejarse de ellos y ser cautelosos e incluso sentir miedo porque la relación se torna difícil.

     También hay personas tóxicas que nos contaminan a través de su pasividad y se hacen pasar por “mosquitas muertas”: son los llorones, los que necesitan de tu ayuda constantemente, los solitarios que critican incansablemente a los demás y despiden con su actitud, lástima. Estas personas son como una lima: desgastan poco a poco, porque te succionan la energía, tu tiempo, tu motivación y entusiasmo, que a ellos les falta. De hecho, algunos expertos las clasifican como “vampiros emocionales”, por su gran capacidad de absorber las fuerzas y el buen humor de las demás personas y dejarlas deprimidas o amargadas. 

     El aviso sobre este tipo de personas y su perniciosa influencia en nuestras vidas se lo debemos a la estadounidense Lillian Glass y al argentino Bernardo Stamateas. Ellos, en sus obras: “Toxic People” (1995) y “Gente Tóxica” (2011), nos ofrecen una serie de recomendaciones que nos permiten detectar a este tipo de individuos que se encuentran a nuestro alrededor y que nos bombardean con sus comentarios negativos, del por qué son así y las claves para pasar de ellos y evitar que nos envenen.

     Glass los cataloga de “terrores tóxicos y los enumera en varios tipos: 1) El Oportunista,  2) El Controlador, 3) El Entrometido, 4) El Sabelotodo, 5) El narcisista “Yo Yo Yo”, 6) El Instigador, 7) El Calculador-frio, 8) El Mentiroso, 9) El Parlanchín, 10) El Chismoso, 11) El Cortante, 12) La Víctima sombría y condenada; 13) El Matón rencoroso y autoritario; 14) El Bromista, 15) El Maniático del control, 16) El Apuñalador de dos caras; 17) El Fanático y 18) El Crítico acusador.  

     Glass dice que el caldo de cultivo de estas personas son los celos, que desencadenan la envidia y genera la competencia por ser el “mejor” en todos los aspectos. También señala que la gente tóxica persigue el amor y atención de los demás en exclusiva. Son un verdadero dolor de cabeza porque los tóxicos buscan disgustar con insinuaciones, frases sarcásticas que buscan minimizarnos como personas y tirar por los suelos nuestra autoestima. Hay que reconocerlos y tener buenas defensas emocionales para que no echen a perder nuestra salud mental y emocional.

     Por su parte, Stamateas los clasifica en 13 individuos tóxicos: 1) Los Meteculpas, 2) El Envidioso, 3) El Descalificador, 4) El Agresivo verbal, 5) El Falso, 6) El Psicópata, 7) El Mediocre, 8) El Chismoso, 9) El Jefe autoritario, 10) El Neurótico, 11) El Manipulador, 12) El Orgulloso y 13) El Quejoso. 

     Stamateas nos ayuda en su obra a reconocerlas y aprender a protegernos de su carácter invasivo. Muchas veces permitimos entrar a esas personas problemáticas en nuestro circulo afectivo y eso lo que hace es potenciar nuestras debilidades y frustracciones. 

     Sin ánimo de ser exhaustivos, vamos a tratar de definir a grandes rasgos algunas de las características de esta gente tóxica. Además, como en casi todos los aspectos que tienen que ver con el comportamiento y la conducta humana, no podemos olvidar que raramente nos vamos a encontrar algún tipo absolutamente puro o totalmente definido con total precisión. Más bien, casi siempre nos vamos a encontrar en una persona tóxica, rasgos y características combinadas de varios tipos.  

  • El Sabelotodo Narcisista: aquel que para comunicarse con los demás utiliza preferentemente monólogos (y escuchan más bien poco). Son enormemente autorreferenciales, es decir, siempre se ponen ellos como referencia o criterio en todo lo que pasa: “eso ha salido gracias a que yo”….., “ya lo dije…”, “seguro que yo…”, etc.  En definitiva, este tipo de gente tóxica es incapaz de comunicarse sin que el sujeto de toda oración no sea otro que “yo” (en única referencia a ellos mismos).
  • El Criticón: el más común y difícil de tolerar. Cree poseer un manual que describe cómo se deben hacer las cosas. Es un censurador, se comporta de forma maliciosa para ganar poder y control sobre las personas que lo rodean.
  • El ofendido: Es el que con una palabra o conducta tuya se ofende y con eso te manipula. “Según cómo te comportes, estaré contigo o no”. Con esa actitud lo que busca es mantener a los demás pendientes de sus acciones.
  • El que triangula: Es el que “lleva” y “trae”, te sumerge en una discusión que no te corresponde para que tomes partido y salgas en defensa de algunas de las partes.
  • El reaccionario: Le gusta discutir, criticar y buscar que te sumes a él para hacerte perder tiempo.
  • El piscópata: Es que te felicita y descalifica al mismo tiempo.
  • El provocador: Son los que tiran la piedra y esconden la mano y están atentos a tu reacción. Lo que persiguen en detectar tus puntos débiles y sacar provecho de ello.
  • El beligerante: este te invita a pelear constantemente y te provoca hasta que caigas en su juego.
  • El agresivo verbal: experto en humillar y descalificar.
  • La víctima: Los que suelen emplear frases como: “todo me pasa a mí”, “soy muy infeliz”, “mi vida no tiene sentido”. Son personas que buscan aprobación y aceptación fuera de sí mismas, porque no tienen un concepto real de su valor personal, es decir, tienen poca o ninguna autoestima, carecen de verdadero aprecio y amor por sí mismas, de ahí que no creen merecer algo bueno.
  • El acusica-culpabilizador: es el que siempre nos hace sentir culpable por cuestiones propias o ajenas; nos cuestiona lo que hacemos y no hacemos hasta paralizarnos y, lo peor de todo, es que nos hace vivir insatisfechos.
  • El envidioso. Este personaje expresa en su insatisfacción un deseo más profundo, el de venganza, y claramente es mejor alejarse de él.
  • El descalificador: pretende controlar nuestra autoestima de manera que sólo él pueda brillar y ser el centro del universo.
  • El falso: según Stamateas puede adquirir múltiples identidades y usa las máscaras de poder, de superioridad o de víctima.
  • El chismoso: es el que vive de trasmitir rumores y provocar así situaciones de las que sacar ventaja para su propio beneficio en forma de poder o información.
  • El orgulloso: es aquel que se cree indispensable. Tienen un exceso de amor propio y otro tanto de exceso de confianza en sus capacidades y en su manera de pensar. La frase que mejor les define sería: “¿Qué harías tú sin mí?”.

     En nuestro post de la semana que viene daremos algunas pistas y consejos para tratar adecuadamente a la gente tóxica y, de esta manera, minimizar su mala influencia en nuestras vidas.

     Mientras, nos interesa mucho conocer vuestras opiniones y comentarios. 

¡Un saludo a todos!

Fuentes:

  • “Toxic People”, Lillian Glass
  • “Gente Tóxica”, Bernardo Stamateas

 

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4 pensamientos sobre “GENTE TÓXICA: Cómo reconocerla y tratarla.

  1. Silvia

    Justamente hace poco me he leido los libros de Stamateas Gente Toxica, Emociones Toxicas, Heridas Emocionales, Intoxicados por la fe y me han gustado mucho a la vez que me han ayudado bastante en la situacion por la que he pasado. Hace falta saber sobre ese tipo de personas y circunstancias para saber como afrontarlas. Muchas gracias por esas publicaciones a ti tambien Joaquin. Un fuerte abrazo!

    1. Joaquín Márquez Autor

      Muchas gracias por tu comentario Silvia. Como señalamos en el post, la próxima semana daremos algunas pistas y sugerencias generales para tratar con este tipo de personas. Para consideraciones más específicas estaremos encantados de atender cualquier petición.
      Un saludo.
      http://www.deMostaza.es

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