La Influencia de las Familias de Origen en la Pareja.

 “Yo te elegí a ti, no a tus padres …” 

Ya sois una pareja estable y consolidada y va siendo hora de tratarse más con la familia del otro. De esta forma, quieras o no, comienzan las obligaciones familiares, en las que se comparten comidas, reuniones, celebraciones, etc.

   

Empiezas a formar parte de otra familia y, aunque el contacto con ellos no sea muy frecuente, tendrás que respetar sus costumbres, educación, y estilo de vida. Esto supone un esfuerzo que puede chocar con tu manera de ser, pero que por amor a tu pareja y por respeto a su familia tendrás que realizar.

Así pues, os involucráis en diferentes situaciones. Y como todas situaciones, las habrá mejores y peores. Si son buenas, aprovechadlas y disfrutadlas: es muy importante saber que vuestras respectivas familias de origen os respetan como pareja, y tienen muy en cuenta cuál es el papel que os toca desempeñar a cada uno. Es decir, ahora tenéis una vida independiente a la de vuestros padres, habéis formado una familia y deseáis que funcione. Y para todo ello es necesario que dejéis de depender de ellos y ellos de vosotros.

Lo ideal en toda pareja es una buena relación con ambas familias, esto evitará problemas y discusiones entre vosotros con lo que seréis fortalecidos y maduraréis como pareja. Pero, no siempre es así. Es verdad, cada uno somos “de nuestra madre y nuestro padre” y si no se tienen los límites claramente establecidos, pueden surgir varios y, en ocasiones, graves problemas. Puede que te veas reflejado/a en alguno de los siguientes casos:

  • “Mis suegros (o cuñados) se plantan en casa sin avisar, cuando a ellos les da la gana y sin haber tenido en cuenta nuestros planes.”
  • “Mi pareja habla con su familia más veces que conmigo. Están ellos más al tanto de lo que le ocurre que yo.”
  • “Siento que la familia de mi pareja me ignora sistemáticamente. No pinto nada, y cuando se dirigen a mi, no lo hacen de manera educada y con respeto.”
  • “No hay manera de hacer planes sin contar con su familia. Hace mucho que no tenemos tiempo ni intimidad para nosotros solos.”

Estas situaciones que hemos mencionado pueden darse en diferentes momentos. Y aunque tiene relativa “buena prensa” eso de llevarse “más o menos regular” con la familia de tu pareja, solamente supone un verdadero problema cuando:

  • La pareja no es capaz de hablar con su familia para establecer unos límites y unas pautas para relacionarse.
  • Se intenta imponer el criterio de una de las familias de origen sobre la recién creada.
  • La pareja no es capaz de llegar a acuerdos sobre cómo, cuándo y cuánto van a relacionarse con las respectivas familias.

Aunque los casos descritos pueden ser más habituales de lo que podemos pensar, tampoco hay que ser tremendistas. Sabemos que todas las relaciones maduran y se desarrollan, por lo que requieren un tiempo de adaptación mutua. Así, si te molesta la actitud que tienen contigo o si surge algún conflicto te recomendamos que sigas las siguientes directrices:

  1. Ante todo es necesario una actitud de respeto hacia ellos, hacia sus costumbres y forma de vida, acéptalos como son.
  2. Háblalo con tu pareja para que trate de solucionarlo. Tu pareja deberá apoyarte a ti por encima de todo y tratar de corregir estas actitudes, pero no caigas en las criticas ni menosprecies a su familia y no estés continuamente quejándote de la forma de ser de ellos o del trato que tienen hacia ti. Es preferible que mantengas cierta distancia si piensas que no te respetan o si piensas que no puedes mantener una buena relación.
  3. Trátalos con cariño y evita cualquier discusión o roce, pero si alguien te ofende o falta el respeto, debes hacerle entender que no se lo puedes permitir. De nuevo, háblalo con tu pareja para que trate de solucionarlo.
  4. Deja que tu pareja tenga una relación fluida y natural con su familia sin que tú tengas que estar en todo momento o tenga que contarte todo lo que hace con ellos.
  5. Muéstrate tal y como eres, no pretendas impresionarles para lograr las expectativas que ellos tienen de una nuera o yerno perfecto, no lo lograrás.
  6. No compares tu familia con la de tu pareja. Ninguna es mejor que la otra y, al fin y al cabo, te has enamorado de una persona que ha sido educada y se ha desarrollado con los valores y costumbres de tu familia política.
  7. Pon límites a tus padres. No permitas que se entrometan en vuestra vida y aclárales lo importante que es para ti vuestra relación. Hazles saber también que aunque valoras mucho su opinión, hay temas en los que no deben y no deseas que intervengan.
  8. Llegad a acuerdos como pareja sobre unos mínimos en fechas especiales (Navidades, cumpleaños, etc.)
  9. DE VITAL IMPORTANCIA PARA AMBOS: Ninguno de los dos podéis olvidar que cuando uno se va de casa, la familia prioritaria es la que se forma, no de la que se viene, que pasa a un segundo plano.
  10. IGUAL DE IMPORTANTE: Cada uno marcará los límites a su propia familia después de haberlo consensuado con su pareja.

Puede que imponer límites a los padres a algunos le parezca demasiado “radical”, pero es más que sano y recomendable. Entre otras razones porque:

  • Es muy sano para la madurez personal. Ya eres un adulto y como tal debes relacionarte con tus padres, hermanos, etc.
  • No te preocupes que tus padres no se van a “traumatizar” ni tiene que sentir que los estás “traicionando”. No ocurre ninguna tragedia porque se dé a los padres unas pautas. Puede que al principio no les guste o se enfaden pero debe quedar claro que lo normal es que la relación con los padres madure y se desarrolle desde otra perspectiva, ya que los hijos han salido del hogar y forman otra familia. Por lo general, los padres se sienten felices por la evolución natural de sus hijos aunque echarán de menos la convivencia con ellos.

Aunque pueda parecer lo contrario, establecer unos límites claros fortalece las relaciones dentro y entre familias, pero el beneficio principal lo recibe la pareja, que acaba fortalecida y confirmada  por un trabajo resuelto en equipo. ¿Qué opinión os merece? Os animamos a dejar vuestros comentarios.    

¡Un saludo!

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