Jugar en Familia en verano

Jugar

El verano es una gran época para disfrutar y jugar con nuestros hijos. Las vacaciones, el buen clima y disponer de más tiempo libre, nos permite estar más tiempo con ellos. Aprovechemos, por tanto, esta época para pasar más tiempo con la familia y realizar juegos que nos entretengan, diviertan y nos faciliten relacionarnos con nuestros hijos y conocerlos un poco más.

La importancia del juego en familia.

En la época estival es cuando la mayoría de las personas disfrutan de sus vacaciones y, por lo tanto, disponen de más tiempo para estar con sus hijos. Saber organizar el tiempo, ocupando gran parte de él para jugar con los pequeños, repercutirá positivamente en toda la familia. No podemos olvidar que a todos los niños les gusta que sus padres jueguen con ellos: los padres son unos grandes compañeros de juego para sus hijos y si son pequeños, siempre hacen que el juego sea más divertido.

Además, el juego es un gran medio para conocer mejor a los hijos. A través de él, podemos saber cómo reaccionan ante diversas situaciones, así pues, saber cómo actúan cuando ganan o pierden, saber si tienen o no paciencia para esperar turnos, cómo se comportan ante un rival, si son competitivos, etc. Todas estas observaciones nos serán muy útiles y de gran ayuda en el día a día de nuestros hijos.

A través del juego también nos comunicamos, expresando nuestras ideas, preferencias, desacuerdos, pasamos de ser compañeros a ser rivales y, todo esto, contribuye a que establezcamos un vínculo más estrecho con nuestros hijos. En el caso de hijos adolescentes, es especialmente beneficioso y nos permite compartir aficiones y facilita la unión familiar.

El juego es un gran medio para educarlos, enseñándoles conductas, actitudes y virtudes que queremos que sigan. Todos los padres deben de tener presente que el juego y el aprendizaje están muy relacionados.

Por tanto, aprovechemos este verano para jugar y disfrutar con nuestros hijos, al mismo tiempo que educamos. 

Diferentes tipos de juegos.

El verano es una época propicia para realizar juegos al aire libre, bien en la calle, en el jardín, la plaza o en los parques en los que hay columpios, toboganes y una serie de instalaciones que hace que nuestros hijos disfruten. Además, en estos sitios hay mucho espacio para correr, montar en bicicleta, patinar, etc. así que animaos a salir todas las tardes con ellos a dar un paseo y llevémosles a sitios donde podamos compartir juegos.

De especial interés, serán los juegos de agua. Todo lo que podáis jugar en la piscina será poco. También la playa es un gran lugar para jugar con nuestros hijos, pues existen muchos juegos y deportes que podemos realizar como jugar a las palas, hacer castillos en la arena, adentrarnos en el mar con colchonetas o pequeñas barcas, etc.

Los juegos de mesa son muy educativos y proporciona entretenimiento para toda la familia, desde el más joven hasta el más anciano y favorece la relación entre los participantes. El ajedrez, parchís, dominó o las cartas son muy apropiados para las largas tardes del verano.

Hemos de tener en cuenta, que a través del juego les demostramos interés y cariño a nuestros hijos y eso hace que se sientan felices. Observando el comportamiento del niño en el juego, podemos apreciar características de su personalidad y en gran medida determinados comportamientos y aspectos de su carácter. Por ello, el juego además de contribuir a estrechar vínculos afectivos, nos permite conocer mejor a nuestros hijos. Elijamos aquellos juegos que más se ajusten a su carácter.

El verano y los hijos.

Los padres deben organizarse con tiempo para que las vacaciones no sean un desastre sino una época de disfrute y distracción para sus hijos. Para ello, deben buscar cómo entretenerlos, cómo hacer que se diviertan uniéndose a sus juegos o practicando algún deporte.

Hay que organizar las horas de ocio de cada día, pero de forma relajada y sin agobios, dar paseos o ir a la piscina o al parque hará que el verano sea más divertido para todos. Hay que tener en cuenta que en un veraneo con niños, sobre todo si son pequeños, no se debe esperar todo el descanso y tranquilidad que se quiera, ya que los niños requieren nuestra atención y vigilancia continuamente, muy especialmente en esta época en la que suele haber más riesgos como piscina, playa o calle.

Además, los niños suelen estar más excitados por la variedad de actividades y los horarios tan flexibles. Por eso, las vacaciones estivales se deben planificar teniendo presente esta realidad; piensa que podrás disfrutar mucho más de tus hijos pero que eso va acompañado de un agotamiento físico que nos va a compensar.

No podemos olvidar que lo mejor de las vacaciones es que disponemos de tiempo para dedicárselo a nuestros hijos, estrechar vínculos afectivos, conocerlos un poquito más y divertirnos con ellos. Debemos participar con frecuencia de sus juegos y hacerles saber que nos estamos divirtiendo. Es fantástico observar cómo disfrutan al ver que su madre o su padre se divierte con ellos y con sus juegos.

Por último, destacar algo de sobras conocido: el papel de los padres en la infancia es fundamental para que el niño aprenda a jugar, para que el juego se más enriquecedor y para introducir variedades que lo hagan más entretenido y formativo.

¡Feliz Verano a todos!

 

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