La importancia de la espiritualidad.

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Durante esta semana el mundo cristiano celebra lo que se conoce popularmente como Semana Santa. En ella, los fieles y creyentes recuerdan y conmemoran la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Unos lo harán movidos por profundas convicciones de fe; otros influenciados por el hecho socio-religioso, más cercano a la cultura en la que viven. Sea como fuere, lo que es innegable es que en todo ser humano existe una dimensión que transciende lo puramente físico y que hemos identificado como lo espiritual.

¿Lo espiritual y lo físico se relacionan?

La respuesta a esta pregunta es un rotundo sí. Hoy día conocemos evidencias de que una vida espiritual rica tiene un gran impacto positivo en la salud física y psicológica. Existe una relación directa y positiva entre ser una persona espiritual y mantenerse sano, y cada vez existen más estudios que confirman que las personas espirituales son también más sanas. Independientemente de la espiritualidad o creencia que se profese, las personas que tienen fe en un ser superior son menos propensas a deprimirse y, si llegan a tener episodios de depresión o tristeza profunda, salen adelante más rápidamente que las personas que no tienen esa visión de vida.

En efecto, los estudios realizados demuestran que la persona con una creencia espiritual se siente más plena, más fortalecida, tiene una visión diferente de las cosas. No digo que quienes no tienen espiritualidad no tengan esperanza o fortaleza, pero sí se ve de forma diferente cuantitativa y cualitativamente hablando.

Algunos beneficios de la espiritualidad.

No se sabe con seguridad el modo en que la espiritualidad y bienestar (o salud) se relacionan. Lo que sí se tienen son las evidencias recogidas en los estudios que demuestran que el bienestar espiritual ayuda a mejorar la salud y la calidad de vida de las siguientes maneras:

  • La espiritualidad ayuda en salud mental porque ,si se vive a conciencia conforme los dictados de esa espiritualidad, te aporta una serie de valores como los son: amor, perdón, agradecimiento, esperanza, paz y fortaleza. De igual manera, ayuda a ser más sano emocionalmente. También da la posibilidad de tener más salud relacional e interpersonal, porque, si realmente se vive eso, la persona está mejor consigo misma y tendrá una mayor capacidad para mostrar tolerancia, respeto y amor a los demás, con lo que la salud de una familia o grupo social mejora.
  • Disminuye la ansiedad, la depresión, el enojo y el malestar.
  • Disminuye la sensación de aislamiento (sentirse solo) y el riesgo de suicidio.
  • Disminuye el abuso de bebidas alcohólicas y medicamentos.
  • Reduce la presión arterial y el riesgo de enfermedades cardíacas.
  • Provee un sentimiento de crecimiento personal.
  • Aumenta los sentimientos positivos tales como: esperanza y optimismo.
  • Proporciona una mayor satisfacción con la vida.
  • Otorga una mayor sensación de paz interior.
  • El bienestar espiritual también puede ayudar a vivir más.

¿Por qué es importante cultivar la dimensión espiritual?

Por todo lo que hemos expuesto, podemos afirmar que para que los humanos tengan una vida plena es muy importante que las personas no sólo cuiden su salud física y/o intelectual, sino también hay que considerar otras facetas de la vida que tienen mucha importancia para vivir mejor, como lo son la salud: emocional, mental y espiritual. Para convertirse en un ser humano integral, es importante que se cuide todas estas dimensiones.

En nuestra cultura se le da mucha importancia al físico, de ahí el temor y pánico de muchas personas a envejecer o a no tener un físico que se ajuste a los cánones establecidos. Vivir bajo estos parámetros supone un mayor riesgo de no vivir una vida plena y satisfecha. Por otro lado, si se le brinda mucha importancia al intelecto, se puede llegar a ser  una persona de mucho estudio, pero quizás en su interior falte algo.

Es muy típico que la dimensión espiritual sea la que menos importancia se le de y, sin duda, es muy importante. Cuando una persona tiene muy desarrollada su faceta espiritual, es capaz de otorgar a su vida más sentido, es más feliz con menos, su sufrimiento tiende a ser menor, tiende a aceptar las experiencias dolorosas de la vida con mayor conformidad y dispone de más recursos para superar las dificultades y los obstáculos a los que se enfrente.

La espiritualidad se desarrolla tratando de hacer el bien a los demás, amando y solidarizándose con el prójimo, identificándose con una buena causa, procurando vivir los buenos valores, cumpliendo con los deberes de ser un buen ciudadano, sin descuidar su salud física, mental y emocional. Muchas personas se quejan de la carencia de valores, del egoísmo con el que se vive, de los problemas económicos y sociales en que se encuentra la sociedad actual. No es que el desarrollar una sana espiritualidad lo resuelva todo por sí mismo, pero ayuda a encontrar un mayor y mejor sentido a la vida y puede servir de guía para lograr esa felicidad plena.

Para concluir, diremos que hasta tal punto es importante la espiritualidad en la vida personal y familiar, que podemos afirmar que mientras los padres vivan su vida con una sana espiritualidad, con buenos valores, con buenas relaciones personales, con salud emocional y física, más influirán para que se desarrolle la espiritualidad de sus hijos y, por ende, a vivir con propósito y sentido y con una mayor sensación de plenitud.

¡Un saludo!

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