La importancia del aburrimiento.

 

aburrimiento

Al hilo del post de la semana pasada donde tratamos el tema de cómo gestionar el ocio y el tiempo libre de los niños durante el verano (Tiempo Libre + Verano + Niños = Organización) , nos acercamos hoy a otro asunto que está muy relacionado: el aburrimiento. Y es que saber aburrirse es más importante de lo que, a primera vista, pueda parecer.

Seguro que en más de una ocasión todos los padres han escuchado de sus hijos eso de: “Me aburroooooo”. Dos palabras que pueden hacer sentir a los padres tal culpabilidad que intentan arreglarlo organizando actividades y dejándoles consumir entretenimiento pasivo. En los últimos años, con la llegada de las vacaciones escolares y por tanto a la presencia de los hijos en casa a jornada completa, se le está dando el carácter de situación extraordinaria, de una situación problemática, que requiere medidas extraordinarias. La respuesta a la pregunta ¿qué hacer con los niños en vacaciones? se convierte así en una situación que genera un gran estrés parental, unido a la creencia de que el aburrimiento es pernicioso para los hijos así que, padres y madres, como locos, se lanzan a la búsqueda de actividades para rellenar la agenda ociosa de los hijos. Esto, sin embargo, no es la solución. De hecho, que los niños se aburran es importante y necesario.

¿Qué es exactamente el aburrimiento?

El aburrimiento es una emoción, es un estado temporal en que prima la falta de estimulación y un sentimiento desagradable. Por lo tanto, que los hijos se aburran lo debemos considerar como algo natural y normal.  Según estudios realizados por Teresa Belton y Esther Priyadharshini en la Universidad de East Anglia (Reino Unido), el aburrimiento es necesario porque puede estimular la creatividad ya que según estas autoras “estar siempre ocupados aniquila la creatividad”. Durante los primeros años de vida, es imprescindible que permanezcamos “ociosos” durante un tiempo. Esto nos permite desarrollar la imaginación y la creatividad, y aprender a valernos por nosotros mismos.

Beneficios del aburrimiento.

Además de lo que acabamos de comentar, lo bueno de aburrirse es que te permite buscar algo estimulante para hacer. Y por estimulante no nos referimos a ver una película cada vez que os montéis en el coche, darles a los niños la Tablet o nuestro teléfono para que se entretengan o ponerte a jugar con ellos cada vez que se quedan solos. Así, les estaremos haciendo un flaco favor. Si cada vez que los niños dicen estar aburridos, salimos corriendo en busca de algo para entretenerles, lo que realmente estamos haciendo es adormeciendo su capacidad de imaginación, creatividad e independencia.

El aburrirse, lejos de ser algo malo, es lo que permite a los niños explorar el mundo inventando, creando e imaginando. De hecho, los niños que simplemente consumen entretenimiento, en lugar de crearlo ellos mismos, se aburren con más frecuencia.

Replantear el aburrimiento.

En este mundo de la inmediatez, de las prisas, del “lo pienso y lo quiero”, el aburrimiento tiene mala prensa. A los niños hay que enseñarles a que aprendan a dar respuesta y a gestionar su aburrimiento. Lo que no conviene hacer es estar continuamente entreteniéndolos o dándoles ideas para que se entretengan porque, entonces, les impedimos aprender a entretenerse. En nuestra sociedad, no sólo estamos proporcionando constantemente actividades de entretenimiento a los niños sino que, además, con juegos y juguetes cada vez más sofisticados por lo que los niños para entretenerse necesitan que las actividades sean, además de novedosas, cada vez más complejas.

¿Aburrimiento o Atención?

A veces lo niños dicen estar aburridos, pero realmente lo que quieren es un poco más de atención o ayuda a la hora de buscar algo en qué ocuparse. Aunque solo sean 10 minutos, intenta desconectar y darles el tiempo y el cariño necesario. Mientras decidir a qué jugar y cuando jugar es trabajo y responsabilidad de ellos, aprovecha la oportunidad para darles algunas ideas. Apagar un rato la televisión puede servir de ayuda para que, desde el aburrimiento, los niños sientan la necesidad de hacer algo.

Ideas para gestionar el aburrimiento.

Cuando yo era un niño y le decía a mis padres que me aburría, me solían contestar de dos maneras: “Pues cómprate un mono” o bien: “Pégale patadas a una olla” (en orden de preferencia: la primera más usada por mi madre, la segunda más empleada por mi padre). Ellos se quedaban tan panchos, pero ni había ningún puesto de venta de primates en las inmediaciones de casa, ni tampoco era plan el liarme a patadas con el menaje del hogar. Más allá de la anécdota, que recuerdo con mucho cariño, volvemos a reiterar que lo importante es saber cómo gestionar el aburrimiento de los chicos. Así, proponemos lo siguiente:

  • ¿Hay recursos en casa o en el barrio para “entretenerse”? Pues entonces cuando tu hijo diga eso de “me aburro” no le digas lo que podría hacer para entretenerse porque nada de lo que le plantees le parecerá adecuado, pregúntale mejor ¿qué quieres hacer?, ¿qué te gustaría hacer? Esas preguntas pueden favorecer que los niños desarrollen su creatividad y, con ella, su capacidad para ser autónomo. Y si es posible hacerlo, pues ya está solucionado. Y si no es posible, simplemente di, eso no es posible.
  • Anímales a escribir en trozos de papel actividades o juegos que se les ocurran y meterlos en un bote o tarro de “Cosas que hacer cuando me aburro”.  La próxima vez que digan esas palabras, podrán ir al bote, sacar 3 papelitos y decidir qué actividad harán.  
  • Los niños, además de jugar, les encanta ser útiles. Lo bueno, es que una cosa no quita la otra. Si tus hijos ya se han “hartado” de jugar, poniendo a prueba su creatividad e imaginación, motívales a cumplir las tareas que tengan pendientes. Como por ejemplo, hacer un regalo de cumpleaños para el abuelo, elegir una receta sencilla y ponerse a cocinar, regar las plantas, sacar al perro, etc.
  • Otra idea que les puedes ofrecer  es bailar al son de su su música favorita y aprendan la letra. Esto no solo estimula la actividad física sino su memoria también.

Recuerda, no se trata de proteger a tus hijos del aburrimiento. Ofréceles ideas  y motívales a ser autónomos, a controlar lo que quieren hacer con su tiempo libre, a inventarse juegos, a buscar nuevos retos, a resolver problemas por sí solos. Es justo lo que necesitan para prosperar.

Así que, tranquilidad y relajación; pongamos a disposición de los niños recursos, los que tenemos, que les permitan entretenerse, y sobre todo vamos a darles tiempo para que aprendan a ir dando respuesta a su aburrimiento.

Os animamos a compartir con todos nosotros vuestras opiniones, ideas y sugerencias.

¡Un saludo a todos!

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