La importancia de valorar a tu pareja

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Es fácil decir aquello de que “la relación de pareja se tiene que trabajar día tras día para mantener la llama del amor encendida”. Pero, ¿y llevarlo a cabo? De esto precisamente vamos a tratar en este post. A una de las claves para cuidar este complejo equipo de dos que es la pareja: incrementar el intercambio de gratificaciones. Pero, ¿qué significa esto exactamente?

Más valorar, menos castigar

Aunque suene poco romántico, es crucial entender que en la relación de pareja se debe dar para recibir y viceversa. Es decir, nunca deben faltar las gratificaciones mutuas (no hace falta que sean simultáneas) y cada uno de los dos miembros debe apreciar los esfuerzos del otro. De lo contrario, la relación no durará o, si se mantiene, no será nada satisfactoria.
Hay muchas parejas armónicas que hacen esto de manera natural, sin pararse a pensar en que sus interacciones diarias están mucho más basadas en el intercambio de gratificaciones que en el castigo recíproco.

Cuando hablamos de “valorar” nos referimos a premiar (reforzar positivamente) al otro cuando nos “da” algo que nos gusta, con la finalidad de aumentar estas conductas tan beneficiosas para el buen funcionamiento de la pareja. Aquello de “dar sin recibir nada a cambio” tiene algo de razón pero, cuando lo que se recibe es un castigo (malas caras, pasotismo, desatención, desdén…) deja de tener su encanto. Lo óptimo es que haya un equilibrio entre dar y recibir.

A simple vista, está muy claro y parece algo normal y sencillo. Pero, si tan sencillo es, si tan fácilmente se entiende que se tiene que valorar a la pareja para que haya una implicación real en el buen funcionamiento de la relación, ¿cómo es que hay tantas personas que no se sienten valoradas por sus parejas?; ¿cómo es que otras no entienden que su compañero/a se queje de que no se siente valorado/a, cuando creen que hacen todo lo posible para satisfacerle? La respuesta es clara: porque no se concreta de manera explícita qué es lo que se espera del otro, qué conductas y actitudes se perciben como satisfactorias, qué comportamientos no se está dispuesto a tolerar y qué es lo que nos gustaría que se nos valorase y cómo. 
Todos estos aspectos quedan implícitos y, al no hablarlos abiertamente, se crean malos entendidos que poco a poco van dando lugar a numerosos conflictos, insatisfacción, problemas de comunicación y quejas continuadas que van deteriorando la relación interpersonal.

¿Qué hacer para aumentar el intercambio de gratificaciones?
Algunos de vosotros podéis pensar que no es tan fácil, pues no sabéis exactamente qué es lo que vuestra pareja espera recibir, ya que frecuentemente se dan situaciones ambiguas que llevan a malos entendidos. Y es que, en el día a día, se hace complicado reconocer los esfuerzos de la pareja y descubrir cómo valorarlos.

Para potenciar el intercambio recíproco de gratificaciones y, por lo tanto, aumentar aquellas conductas que favorecen la relación haciendo que aumente la satisfacción y el bienestar subjetivo de cada miembro, es conveniente:

  • Valorar lo que el otro nos da y, por lo tanto, aporta a la relación. No esperes la perfección y aprecia los pequeños detalles y progresos.
  • Ser explícitos y no ir con rodeos ni insinuaciones cuando no nos gusta algún comportamiento que perjudica la relación.  Si no sois claros, no podréis negociar nada, no podréis analizar cómo deberíais actuar los dos para conseguir un buen funcionamiento de pareja. Se trata, simplemente de ser asertivos y expresar lo que sentís y pensáis respetando al otro e intentando llegar a un consenso. En este sentido, es importante negociar y llegar a un entendimiento, evitando las imposiciones.
  • Si te acabas de dar cuenta que últimamente sólo recibes de tu pareja mientras que tú no das nada, no la valoras, etc., intenta cambiar el chip porque la relación se va a resentir … si es que todavía no lo está. No es cuestión de dejar tus intereses de lado, sino de evaluar atentamente qué es aquello que le gusta a tu pareja dentro de la relación. Si te cuesta encontrarlo, piensa en el pasado: ¿le gustan los abrazos y, aunque a ti también te gustan, has dejado de dárselos?; ¿le gustaba que le prepararas alguna sorpresa para su aniversario y lo has dejado de hacer?…
  • Cuando tu pareja hace algo que te gusta, díselo sin tapujos, no te lo calles.

Y como pauta final, que constituye la base de todas las otras, no des por hecho que tu pareja estará ahí a tu lado para siempre y pase lo que pase. Si tienes claro que amas a tu pareja y quieres continuar tu camino junto a ella, ¡cuida la relación!

Un saludo.