La zona de confort personal

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La zona de confort es un espacio mental metafórico conformado por todos aquellos pensamientos relacionados con “ya estoy bien como estoy”.  En la zona de confort nos encontramos aparentemente a gusto con todo y no pensamos en cambiar nada. Por tanto, sin intentar salir de la zona de confort, tampoco se lograrán las metas u objetivos que nos propongamos. Así pues, la forma de conseguir una meta es definir e ilusionarte con lo que quieres, ponerle fecha aproximada de logro y luego trabajar para alcanzarlo.

¿Qué entendemos por “zona de confort”?
Este término es muy significativo puesto que describe gráficamente el acomodo en el que, en ocasiones, todos podemos caer, y que, para otros, es un estado permanente.
Tal y como decíamos, la zona de confort es un espacio mental metafórico conformado por todos aquellos pensamientos relacionados con “ya estoy bien como estoy”.  En ella nos encontramos a gusto con todo y no pensamos en cambiar nada.

¿Que factores intervienen en la zona de confort?                                                                                     Esta zona la comprenden muchos factores. Entre ellos destacan las actividades diarias, los hábitos, las rutinas, los conocimientos, las habilidades, los comportamientos, etc.  Es el espacio donde estamos acostumbrados a vivir y donde conocemos todo aquello que nos rodea.  Las cosas se ven fáciles desde la zona de confort.  Nada “preocupa” porque nada es nuevo; sabemos qué, cómo y cuándo. 

El problema aparece cuando el tiempo que permanecemos encerrados en la zona de confort es proporcional al miedo a descubrir e intentar.  Es entonces cuando nos percatamos de que quizás hemos perdido oportunidades que podrían mejorar nuestra calidad de vida, nos realizarían a nivel profesional y personal, aumentarían nuestra autoestima, etc.  El miedo a lo nuevo se exterioriza muchas veces con pensamientos del tipo: “¿y si no sale bien?”, “¿y si fracaso?”, “¿qué pensarán los demás sobre esta decisión?”, etc.  Este tipo de preguntas definen muy bien lo que denominamos la “zona de pánico”.

La “zona de pánico
La zona de pánico o la de “no experiencia”, es aquella que nos frena, no nos deja elegir libremente, limita nuestros sueños y objetivos, así como nuestras capacidades.  Es la zona que nos impide salir de la zona de confort y entrar en la de la experiencia y el aprendizaje.
El miedo es una emoción que, si aparece de un modo funcional, puede invitar a la reflexión, a la cautela, a no decidir por impulsos o de forma precipitada, etc.  Ahora bien, cuando entramos en una zona de pánico en la que todo lo nuevo nos asusta, cuidado.  De ser así nunca podremos llevar a cabo aquello que nos propongamos por el famoso “y si…”, más concretamente, “y si todo cambia…”.
La zona de pánico crece con este pensamiento: “¿Y si salgo de mi zona de confort y todo cambia?”.  Cambiar no significa que perdamos lo que teníamos; esta es una idea que aterra a todos aquellos que deciden no salir de su zona de confort.  Las experiencias suman, no restan. 

¿Y cómo se puede ver más allá de la zona de confort?
Hay algo muy claro y evidente, además de fácil de entender: que las oportunidades están fuera de esta zona de confort.  La capacidad de automotivación es aquella que crea una actitud y pensamientos positivos entorno a estas oportunidades.  El hecho de crear esta actitud y estos pensamientos positivos genera un bienestar de base que aumenta la autoestima del individuo (factor primordial para ganar confianza y salir de la zona de confort) y fija unos objetivos (hecho que promoverá las herramientas para conseguir dichas metas).  Con una seguridad de base y unos objetivos fijados la persona dará forma a sus proyectos, trabajará en ello.  Dicho trabajo promoverá nuevos objetivos. Veamos un ejemplo:
1) “Tengo como objetivo montar una empresa y vender tal producto”.
2) “Para ello, entre otras cosas, me propongo crear una página Web”.
3) “Como no tengo demasiados conocimientos de informática, busco información de cómo crearla y pido ayuda a un profesional.  Con ello espero captar la atención del público y comenzar una red de clientes”.
La creación de retos personales promueve la necesidad de búsqueda.  Gracias a ella no nos quedamos inmersos en la zona de confort permanente.  Eso no significa que continuamente estemos buscando nuevos retos, también es importante vivir y disfrutar lo conocido.  El bienestar personal también va ligado al hecho de disfrutar y vivir de un modo saludable la rutina.  De hecho, no es incompatible salir de la zona de confort (por ejemplo soñando con un objetivo laboral, deportivo o familiar) con sentir el bienestar en nuestra rutina diaria.                                                                                                                         

Para profundizar más en el tema, os dejamos el enlace a un video (que, por cierto, tuvo mucha repercusión) donde se explica con mucha claridad qué es y cómo afecta la “zona de confort“. Enlace: Sal de tu zona de confort y atrévete a soñar

Un saludo