Navidad en familia. “Tengamos la fiesta en paz”

Navidad

La Navidad es un tiempo de armonía, paz y amor. Sin embargo, algunas veces las tensiones pueden aparecer, dando como resultado que las peleas y discusiones se convierten en el centro del escenario o que la familia se separe.

Sin duda alguna, la Navidad es una de las fiestas más importantes del calendario y, aunque su motivación es religiosa ya que lo que se celebra en el cristianismo es el nacimiento de Jesús, su influencia e importancia llega hasta tal punto que la celebran creyentes y no creyentes por igual como un día relacionado con unión familiar, alegría y reencuentro.

Pero hay otras “navidades” que tienen una cara menos amable y fraterna, y que experimentan miles de personas y familias para quienes las celebraciones navideñas están muy lejos de ser días de felicidad y armonía. Por el contrario, la soledad, los problemas familiares, las envidias, los celos y otros sentimientos negativos provocan que dichas celebraciones se conviertan en auténticos malos tragos por los que pasar.

Los principales conflictos navideños están relacionados con la familia y las demandas afectivas de todos los miembros Y es que en Navidad, el encuentro con los familiares cercanos, implica siempre un cierto grado de tensión, sobre todo, porque rara vez se celebran como uno pensaba. La ausencia de seres amados o el reencuentro con parientes poco apreciados, son algunas de las situaciones más comunes que generan tensiones en estos días tan especiales por la carga cultural, emocional, psicológica y social que encierra la celebración de la Navidad. No obstante, conviene precisar que no todos los conflictos que pueden darse en las celebraciones navideñas son iguales. Podemos distinguir, al menos, tres tipos:

  • Conflictos propios de estas fechas: dado que los festejos navideños enfrentan a todas las familias a una serie de tareas y decisiones que también pueden resultar complejas, relacionadas con el lugar donde juntarse para comer y cenar, quiénes serán los invitados, cuánto dinero se debe gastar, qué regalos se deben comprar o quiénes se encargarán del cuidado de los niños.
  • Los conflictos permanentes: están vigentes durante el resto del año, pero que entran en contraste con lo esperado de estas fechas. Por lo general, en Navidad se vive con mayor intensidad y dolor lo que en otro tiempo se considera un enfrentamiento cotidiano. Un ejemplo muy simple es un adolescente que en todas las cenas se levanta de la mesa, antes de que los demás terminen, para chatear con sus amigos. Pero si hace esto el día de Nochebuena, los padres sentirán con mucha más intensidad que se distancian del hijo o le prohibirán hacerlo. Y así tenemos servido el conflicto.
  • Conflictos profundos: aparecen estos días porque se dispone de más tiempo para estar juntos. Estos problemas, vigentes durante el resto del año, no se manifiestan en otros momentos. Un claro ejemplo de esto serían las parejas que no saben comunicarse ni llegar a acuerdos, pero como durante el resto del año la vida está más pautada y ordenada, no se dan cuenta de ello hasta que tienen que pasar más tiempo juntos para preparar los eventos navideños con la familia.

Entonces, ¿hay algo que se puede hacer para tener “la fiesta en paz”? Sí, siempre hay algo que se puede hacer. Recuerda que dos no discuten si uno no quiere. Así que, en lugar de estropear tu experiencia navideña, puedes considerar poner en marcha algunas maneras de evitar peleas, para que la celebración esté realmente enfocada en el significado de la Navidad en lugar de discusiones y peleas. Te proponemos las siguientes:

Pautas para evitar discusiones y peleas familiares en Navidad.

  • Afronta las celebraciones familiares con calma, y trata de ser emocionalmente inteligente, así que prepárate para disfrutar de las festividades. Si vas a la celebración familiar pensando que “como fulanito o fulanita haga o diga… habrá pelea”, te estás preparando para lo peor. En su lugar, procura encarar la celebración con el firme propósito de divertirte sin importar las malas actitudes de otras personas. Seguramente esta será la pauta más importante y decisiva, ya que de esta nacerán todas las demás y asegurarán el éxito de las mismas. Por lo tanto:
    • Puesto que la Navidad implica ver a gente que quizás normalmente prefieres evitar, o al menos no ver mucho, empieza por aceptar que no las ves muy a menudo, por lo que es mejor mantener la calma y piensa que es sólo por unas horas o unos días. Cuando se hagan comentarios que te puedan afectar, déjalos pasar y no le brindes la atención que la persona está buscando.
  • Identifica los factores que te irritan o provocan de antemano. Tú te conoces a ti mismo/a mejor que nadie, y sabes también que los miembros de la familia que pueden hacerte enojar. Si tú conoces lo que te hace enojar, recuerda que se trata de tus propios sentimientos y emociones y que tienes el control sobre cómo responder.
  • Recuerda que no tienes que probar ni demostrar nada. El orgullo suele ser muy mal acompañante y consejero en todas las relaciones, mucho más, dentro de la familia. Si a otros en la familia les va mucho mejor que a ti (o a priori, al menos eso parece) trata de felicitarlos sinceramente y dar la enhorabuena por ello y no intentes excusarte ni justificarte. Existen muchas cosas que puedes dejar pasar sin tener que hacer una competición de méritos por ello.
  • No seas cabezota. Deja de ser terco/a. ¿Cual es el punto de discusión con un miembro de la familia sobre el mismo tema una y otra vez? ¿Qué es lo que quieres probar? Y si es que logras probar algo, ¿Que resuelve eso?
  • Crea una “palabra de advertencia” con tu esposa o tu marido. Tan pronto como tu esposa o marido piense que estás entrando en un terreno peligroso, entonces buscará la manera de introducir la palabra de advertencia en la conversación. Esto te permitirá saber si te has pasado y debes retroceder un poco si es que es posible.
  • Encuentra maneras de relajarte durante las vacaciones y encuentra un poco de tiempo para ti.
  • Practica el arte de la “separación cortés”. Se dicen cosas hirientes, seguro, pero ¿porqué darle importancia a esas cosas al creerlas o aceptarlas? Tu mantén cierta distancia, lo cual significa que debes tratar de ser agradable con los demás, incluso si esto significa apretar un poco los dientes.
  • No participes en críticas o chismes. Incluso si es tradición familiar, pronto evolucionará a decir palabras hirientes o directamente al insulto y se hace contagioso, involucrando a las personas alrededor de la mesa también.
  • No combatas el fuego con el fuego. Si alguien está buscando pelea, es mejor no darle la satisfacción de enojarse, ponerse nervioso u ofenderse. Si quieren pelea, recházalos cortésmente y sin paliativos. Esto hará inútil su búsqueda de problemas.
  • Trata de mantenerte ocupado/a. Aunque no seas el anfitrión, puedes ofrecerte a ayudar en los preparativos. La finalidad de esto es poder entrar y salir de las conversaciones y, además, se te agradecerá que seas servicial.
  • Enfatiza todas las cosas por las cuales tú y tu familia debéis estar agradecidos. Puede parecer ingenuo e inocente, pero es importante recordar la importancia de los lazos familiares y las cosas que son buenas de tu familia. Atrévete a decir algo bueno de cada persona con la que estás compartiendo la Navidad.
  • Da muchos abrazos y saluda a todos efusivamente en cuanto los veas. Un abrazo, junto a un saludo cordial y sincero, puede hacer mucho por mejorar las relaciones para el resto del día, especialmente con parientes que no has visto en un tiempo.
  • Sé inflexible en cuanto al consumo de alcohol, sobre todo si hay antecedentes o comportamientos de riesgo en alguno de tus familiares. Si eres el anfitrión, mantén el alcohol al mínimo para que no pueda ser una excusa de mal comportamiento. Recuerda a todos tus invitados que es su responsabilidad beber con moderación y que hay que respetar a los demás lo que, por definición, implica no emborracharse. Lo mismo va para ti: abstente de beber hasta emborracharte.
  • Socializa con las personas con las que te llevas bien. Solo porque hay alguien con quien no te llevas bien, no significa que tengas que quedar en cuarentena de todo el grupo.

Por último, recuerda que lo que no se ha resuelto a 23 de diciembre, no se va a resolver el 24, ni el 25, ni el 31, ni el 1 ni el 6. Si para el año siguiente se quieren evitar situaciones desagradables, es importante empezar a resolverlas a partir del 7 de enero. Y para ello, recuerda que desde deMostaza estaremos encantados de poder ayudaros.

Hasta entonces, os deseamos una muy Feliz Navidad.

Un saludo y muchos abrazos para todos.

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