Obstáculos en la Comunicación (I)

Obstáculos Comunicación

        En la comunicación intervienen una gran variedad de factores y elementos. Todos, en mayor o menor medida, los conocemos ya que los estudiamos en el colegio. Así sabemos de la existencia del emisor, del receptor, el canal, contexto, el código, mensaje, etc. Aún así, a pesar de conocer todos estos elementos y sus particularidades, lo que suele ocurrir con bastante frecuencia, es que no logramos una buena comunicación con los demás. Es verdad; en ocasiones, por mucho que pensemos que nos estamos expresando con meridiana claridad, la realidad de esa interacción nos muestra que no es así. ¿Cómo nos damos cuenta? Básicamente porque las personas nos miran, nos preguntan, o nos responden de una forma distinta a lo que esperábamos. 

        Atendiendo a esta realidad, vamos a considerar algunos de los principales obstáculos que se dan en la comunicación, y que nos impiden poder expresarnos de la mejor manera posible. En este post, nos vamos a detener en los obstáculos que tienen que ver, principalmente, con el emisor o con el que inicia la comunicación. La próxima semana, atenderemos a los demás obstáculos que se pueden dar en los demás elementos de la comunicación.

        Obstáculos en la comunicación relacionados, principalmente, con el emisor:

  • No dejar claro el asunto o tema. En primer lugar será imprescindible, antes de hablar, preguntarnos lo siguiente: ¿Qué es lo que realmente quiero decir? En ocasiones nos es difícil hablar de ciertos temas, porque nos provocan malestar, tristeza, vergüenza, enojo, etc. En estos casos tendemos a insinuar, a saltar de un tema a otro o a hablar de una manera poco clara, esperando que el otro interprete nuestras palabras, con el significado que nosotros queremos. Aquí es bueno recordar que la otra persona no es adivina. Así que, si nosotros no lo decimos con claridad, ella puede interpretar el mensaje de manera equivocada. 
  • Poca habilidad comunicativa. ¿Cómo lo estoy diciendo?  Si hablamos en primera persona (mensajes tipo “Yo”), expresando lo que sentimos y deseamos, tendremos mayores probabilidades de ser escuchados. En cambio, si adoptamos una comunicación mucho más “agresiva”, empezando nuestras oraciones  en tercera persona (mensajes “tipo Tu”), muy probablemente la otra persona se sienta atacada y busque cómo contraatacar.  Es vital que sepas cómo te estás refiriendo al tema en cuestión y también cómo te diriges a la otra persona. Si en medio de una charla comienzas a agredir o a gritar, no esperes una buena respuesta. Lo mejor es parar y pensar cómo estás diciendo las cosas. Por mucho que te enojes recuerda este dicho: “No levantes tu voz, mejora tu argumento”. 
  • En las habilidades comunicativas, conviene destacar la importancia de lo No Verbal. Hay que recordar que en todo acto comunicativo aparecen dos componentes: el digital o verbal, y el componente analógico o no verbal. Así, podemos distinguir que, por un lado, lo Verbal, a través de las palabras, informa del mensaje. En cambio, la comunicación No Verbal, informa de la relación entre los interlocutores y comunica las emociones. Se trata de la comunicación a través de los gestos, el tacto, las expresiones faciales, la postura corporal, etc. Y en esto se da una circunstancia que será fundamental: en la discrepancia entre ambos, prevalece el contenido no verbal (analógico). Si olvidamos esto, y no acompañamos nuestro hablar con los gestos apropiados y las expresiones corporales adecuadas, no importará lo que digamos ya que lo hablado será invalidado por lo que expresemos a través de lo no verbal. 
  • No tener claro el propósito u objetivo. ¿Para qué lo quiero decir? ¿Qué pretendo lograr? Es muy diferente compartir alguna opinión, que expresar una molestia. No es igual pedir algo, que reclamar algo. No será lo mismo el intento de comunicarse con alguien para conocerle, que simplemente para llenar un espacio vacío. Es importante tener claro qué espero de la otra persona y saber si ella me lo puede dar, porque si nos dirigimos a la persona equivocada, el error es nuestro, no de ella. No todos tenemos la misma capacidad para escuchar, ayudar, comprender, etc. Así que si nos dirigimos a la persona equivocada, el error es nuestro, no de ella, ya que nadie puede dar lo que en ese momento no tiene.
  • No elegir bien el lugar y el momento oportunos. ¿Estoy comenzando la conversación en el sitio y situación correctas? Otro factor determinante para tener éxito en nuestras conversaciones es reconocer si es el momento y el lugar oportunos. Llamar a tu marido o tu mujer cuando está en la oficina para discutir, no es una buena idea; comenzar una pelea con tu novia en plena calle, tampoco. Una comunicación importante necesita un sitio y una hora adecuadas. Y sobre todo, que sea privadaLos expertos dicen que para saber cuándo y donde es correcto pienses que, en lugar de hablar, vas a desnudarte. ¿Queda bien que lo hagas en un restaurante, delante de tus padres o en el autobús? Pues si tu respuesta es no (y es evidente que es así), tampoco es sitio para comenzar una discusión. Ahora bien, ten cuidado, porque tampoco hay que dejar que pase el tiempo sin hablar del tema, ya que ello conlleva a acumular tensión, a olvidar qué es lo importante y pasar malos momentos mientras tanto.

        Continuaremos la próxima semana.

        ¿Qué pensáis sobre este tipo de barreras u obstáculos en la comunicación?

        Esperamos vuestros comentarios y opiniones.

        Un saludo!

 

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