Padres y Madres competentes

Padres competentes

La semana pasada atendía la consulta de una madre de dos hijas, cuyo discurso estaba presidido por el miedo y su sentimiento de incompetencia como madre. Esta mujer, profundamente angustiada, se sentía desbordada porque se veía incapaz de “gobernar” a su hija pequeña, e igual de incapaz de dirigir e influir en su hija mayor.

Su caso es algo mucho más frecuente de lo que imaginamos. Y es que cuando nos encontramos con hijos difíciles y padres que se creen incompetentes, la situación puede ser letal. Además, hemos de reconocer que algunas situaciones familiares de crianza de los hijos son muy complicadas y en muchas ocasiones se pueden llegar a situaciones límites, donde los padres llegan a convencerse de que la única opción que tienen es “tirar la toalla”. 

Partiendo de la obviedad de que la crianza de los hijos (o ejercicio de la paternidad) es algo difícil y complejo, en este post quisiera dar una nota de ánimo y esperanza a todos los que ejercéis como padres y madres COMPETENTES. Es decir, padres y madres que poseen y ponen en marcha todas las capacidades prácticas para cuidar, proteger y educar a sus hijos, asegurándoles un desarrollo suficientemente sano. 

Así pues, como primer comentario, déjame decirte que no tienes que aspirar a ser un padre o una madre perfecto/a (la perfección parental no existe); es mucho más productivo (y realista) aspirar a la competencia como padre o madre. 

De tal manera que, para mí, todos los padres y madres parten de la presunción de competencia. Esto es: mientras no se demuestre lo contrario, todos los padres y madres son competentes para el ejercicio de su paternidad.

Veamos algunos rasgos que presentan los padres y las madres competentes:

  • Reconocen que no son infalibles y que, como padres, están en proceso de aprendizaje constante. Por lo tanto, tratan de mejorar y están convencidos de que se puede mejorar. Esto incluye, entre otras cosas, ser capaces de equivocarse, admitirlo, recapacitar y poner todo el empeño del mundo en cambiar para mejorar.
  • Saben que el reto de la paternidad es una carrera de fondo, un maravilloso viaje de descubrimiento mutuo. Son conscientes de que en esa carrera, en ese viaje, habrá buenos y malos momentos, de tal manera que intentan aprovechar cada día que se presenta como una oportunidad para educar.
  • Hacen suya esta máxima: “La educación es una siembra que se cosecha con el paso del tiempo”.  Por lo tanto, saben que cuanto antes se empiece a sembrar, mejor.
  • Reconocen los problemas de los hijos cuando existen y se muestran dispuestos a resolverlos. Saben, por tanto, que no existe el “proyecto del hijo perfecto”; en cambio, conocen la existencia de “mi hijo como proyecto”. Proyecto de una persona que se está formando, en la que tienen el gran privilegio de intervenir e influir como padre o madre.
  • No se preocupan constante e innecesariamente por lo problemas de sus hijos.  Son padres capaces de gestionar la problemática que se va presentando en coherencia con sus valores, principios y creencias, considerando el momento vital y evolutivo que tienen sus hijos.
  • Son flexibles como madres y padres, lo que les permite dar una respuesta adecuada y pertinente a las necesidades de sus hijos de una forma singular, de acuerdo con sus fases del desarrollo.
  • Admiten el poder del ejemplo. Saben que no hay manera más eficaz para educar e influir en sus hijos que siendo ellos mismos modelos de ejemplo a seguir. Modelos en todo: creencias, principios, valores y, de acuerdo con ellos, actitudes y comportamientos.
  • Tienen muy claro la importancia de los límites y las normas. Se esfuerzan por establecer esos límites y normas con cariño y firmeza. Saben que educar es amar y que esto supone, en ocasiones, tomar decisiones que (a veces) son dolorosas a corto plazo, pero que se proyectan en un mayor beneficio a medio o largo plazo.
  • Son padres y madres resilientes. La resiliencia es: “La capacidad de una persona o de un grupo para desarrollarse bien, para seguir proyectándose en el futuro a pesar de los acontecimientos desestabilizadores, de condiciones de vida difíciles y de traumas a veces graves”. Se refiere a la capacidad de las madres y los padres para asegurar, no sólo los cuidados necesarios a sus hijos, sino a ayudarles a hacer frente a los sucesos dolorosos que les toca vivir. La parentalidad resiliente se reconoce como aquella en la que se es capaz de apoyar afectivamente a sus hijos, transmitiéndoles que los sucesos de la vida son parte de un proceso continuo donde existen dificultades y consolidaciones. Estas dificultades pueden ser fuentes de crecimiento, siempre y cuando el niño o el joven encuentren en una madre o en un padre el apoyo necesario para enfrentarlas y darles un sentido.
  • Se pueden sentir bien por lo que hacen por sus hijos, porque saben que no hay mejor regalo para ellos como padres que querer, que enseñar y que educar. Por esta razón, pueden afrontar las dificultades y los sinsabores (que los hay) que a tarea de educar a veces presenta, a la vez que pueden disfrutar intensamente de la aventura de ser padres.
  • Son padres y madres que saben que pueden apoyarse en su pareja, en la familia, en las amistades y en profesionales porque a la hora de educar nunca sobran dos manos de más. En suma, son padres y madres que buscan ayuda cuando es necesario.

Así que, sea cual sea la situación a la que te estés enfrentado como padre o madre: ¡no tires la toalla! No renuncies a ejercer tu paternidad. Es posible que hayas cometido errores (¿quién no los comete?), quizás sean muchos errores, tantos que te veas incapaz de superarlos. Pero no desesperes… ¡Siempre hay una posibilidad, por pequeña que sea, de cambiar y mejorar la situación! Busca y pide ayuda. Y si crees que puedes necesitar ayuda y asesoramiento profesional, no dudes en ponerte en contacto con nosotros. ¡Estaremos encantados de atenderte!

Quiero terminar recordándote que no tienes que ser un padre o una madre perfecto/a. Intenta ser una madre o un padre competente. Trata de estar comprometido e implicado con tu labor parental, deseando hacerlo lo mejor posible, poniendo todo tu esfuerzo, interés y deleite en ello.  

        Esperamos vuestros comentarios y opiniones.

        ¡Saludos para todos!

 

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