Pensamientos Autodestructivos. Un lujo demasiado caro.

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Los Pensamientos Autodestructivos son otra manera de definir a los tipos de Pensamientos Negativos. Ya hemos dedicado un post anterior a considerar cómo nos afectan los Pensamientos Negativos. Aquí podéis acceder al enlace: Pensamientos Negativos: ¡cuantos menos, mejor!, en el que señalábamos que muchas personas sucumben ante sus pensamientos negativos.

En efecto, un constante “no puedo”, “no sé si lo lograré”, resuena en sus cabezas. Y el problema de estar dedicando energías a este tipo de pensamiento es que no se llega a comprender en su totalidad que el pensamiento negativo tiene un impacto directo en cómo se sienten, como se perciben, como se proyectan a otros y eso determina y limita sus acciones y aptitudes. De ahí la importancia de saber manejar adecuadamente este tipo de pensamientos. Vamos a ahondar un poco más en este asunto y pasamos a considerar cuatro tipos de pensamientos autodestructivos que, tarde o temprano, nos van a ocasionar más dificultades que beneficios.

Desgraciadamente, con más frecuencia de la deseada, cometemos el error de utilizar este tipo de pensamientos autodestructivos para analizar lo que nos está ocurriendo o para sacar algunas conclusiones sobre nuestra vida. Estoy seguro de que nos vamos a sentir identificados con alguno de ellos, pero conviene señalar que no se trata de que, de vez en cuando, aparezcan estos patrones de pensamiento en nosotros, sino que el problema radica en si este tipo de pensamiento es al que habitualmente recurrimos.

Vamos a considerar estos cuatro tipos de pensamientos autodestructivos:

  • Creer que sabes lo que piensan los demás. Esto, además de ser exageradamente presuntuoso es, sencillamente, falso. Y, aunque a veces creemos saber las motivaciones y razones que tienen las personas para actuar de una determinada manera, rara vez tenemos evidencia real de ello. Por mucho que te acerques, o por mucho que puedas llegar a intuirlo, no puedes saber lo que ha impulsado a una persona a actuar de cierta manera a menos que te lo diga de manera explícita. Y muchas veces ni aún así es suficiente, ya que se ponen en juego otras consideraciones de índole relacional, personal, emocionales, etc. Por lo tanto, será muy saludable para nosotros y para nuestras relaciones con los demás, asumir que el pensamiento de los demás es algo que escapa a nuestro control. Por esto, seguir recurriendo a este tipo de pensamiento autodestructivo tan sólo nos ocasionará más problemas y dificultades en nuestra relación con los demás.
  • Medir de manera desigual lo positivo y lo negativo. O dicho de otra manera: exagerar lo negativo y minusvalorar lo positivo. Generalmente estas dos características van de la mano y ambas contribuyen a generar un estado de ánimo tendente a la tristeza. Un ejemplo muy común de esto es cuando dices algo positivo y, automáticamente, utilizas la palabra “pero” para introducir algo negativo:“Cada vez lo hago mejor, PERO sigo cometiendo errores”. Como puedes observar, la estructura gramatical de esta frase refuerza el componente negativo mientras que le resta valor al positivo. Prueba por un momento a cambiar la palabra “pero” por la conjunción “y”. La frase quedaría de la siguiente forma: “Cada vez lo hago mejor Y sigo cometiendo errores”. De esta manera los componentes positivo y negativo adquieren el mismo peso en la oración.
  • Ser catastrofista: Es la mejor manera de pensar para que los niveles de ansiedad adquieran cotas máximas. Es evidente que todos pasamos por momentos difíciles y angustiosos, pero en estas situaciones las personas catastrofistas siempre imaginan el peor escenario posible. Así, de acuerdo con este tipo de pensamiento autodestructivo, el “Apocalipsis” está pronto a ocurrir, o va a ocurrir de manera inevitable, varias veces en la semana. Desde luego, este tipo de pensamiento no es un buen compañero de viaje para encarar esos momentos difíciles. El pensamiento catastrofista es el que, por ejemplo, muchas madres experimentan cuando sus hijos no contestan al teléfono y comienzan a imaginar que les ha ocurrido alguna desgracia: un accidente, un secuestro, etc.
  • Pretender ser siempre un experto sin posibilidad de error. De nuevo nos encontramos con una aspiración bastante arrogante y presuntuosa. En efecto, tratar de ser un experto en un área determinada es la receta ideal para generar estrés ya que nos obliga a estar siempre a la defensiva. Así pues, cuando el error no es una opción, siempre hay que estar defendiendo la propia opinión y las acciones y conductas para poder justificarse cuando nos hayamos equivocado. Por ello, conviene recordar y convencernos de que, por mucho que se sepa acerca de un determinado tema, debemos asumir que el error forma parte esencial de nuestras vidas.

Queremos terminar recordando que el pensamiento es como un filtro que se usa para interpretar y dar significado a todo lo que te sucede, y esas interpretaciones de la realidad ejercerán una influencia muy importante en las emociones, haciéndonos sentir de un modo u otro. Cambiar los pensamientos autodestructivos o negativos no significa sacar de la mente todo lo malo para pensar “solo en lo bonito” en todo momento. Más bien supone ser capaces de gestionar este tipo de pensamientos para adecuar la respuesta que tenemos que dar ante una determinada situación. En este sentido, quizás puedes necesitar ayuda profesional. Si te lo estás planteando, recuerda que aquí en deMostaza estaremos encantados de ayudarte.

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