Personas con mal genio.

Creo que todos conocemos a alguien con mal genio. Este tipo de personas, independientemente de su edad, exteriorizan con frecuencia sus enfados o frustraciones de maneras poco respetuosas. Esto provoca situaciones muy desagradables, bien porque estas personas creen que no pueden evitar esos brotes de mal humor, o bien porque conscientemente no quieran hacerlo. Veamos las distintas actitudes de las personas con mal genio y algunas prácticas para intentar corregirlo.

Madurez y dominio propio, claves para manejar el mal genio.

Las manifestaciones continuas de mal genio suponen una falta absoluta de control o autodominio. Lo sufren aquellas personas que aún no han aprendido a manejar la rabia y la ira o a tolerar las frustraciones. En relación con esto, decir que es normal tener esos sentimientos, en cambio, lo que no es tan normal es que personas adultas hagan continuas manifestaciones externas de su ira, rabia o frustración. Suelen gritar, hacer gestos exagerados y dejan salir todo lo que sienten sin ningún dominio de la situación y sin respeto hacia los demás.
Todos hemos presenciado alguna vez como una comida o reunión es boicoteada por las manifestaciones de mal genio de alguno de los presentes, ante la mirada atónita de los demás que no pueden entender qué es lo que ha provocado esa reacción tan exagerada y nunca justificada entre personas, en teoría, maduras y adultas.

Las personas adquirimos unas normas de convivencia a través de la educación, donde poco a poco hemos ido aprendiendo a controlar y gestionar nuestras emociones y la manera de exteriorizarlas. Así, desde la infancia nos enseñan que gritar cuando estamos enfadados, chillar, hablar a voces a otros, etc. no son conductas educadas. Por tanto, controlar el mal genio forma parte de un proceso de maduración personal que consiste en poder enfadarse sin perder el control, evitando la exageración y teniendo presente el respeto a los demás.

Hay diferentes caracteres, pero esto no justifica el mal genio.

Hay personas que, por naturaleza, tienen un carácter tranquilo y apacible y otras que, por el contrario, son más nerviosas y suelen irritarse con facilidad.
Dentro de estas últimas, podemos diferenciar entre las que luchan por modelar su carácter y sienten arrepentimiento cuando han provocado una pelea o discusión fuera de tono, y las que no suelen arrepentirse de sus actos, sino que los justifican y no sienten vergüenza de su actitud, pudiendo incluso llegar a ser realmente agresivos.

Una característica de las personas que tratan de dominar el mal genio es que tras una discusión en la que ha habido gritos y malas formas, tienen un profundo sentimiento de pesar y frustración, y lo que realmente les desespera es no haber podido dominar las emociones ni haber controlado la situación. Sufren lo que coloquialmente denominamos “un pronto”, pero no son verdaderamente agresivas. Estas personas, mediante el aprendizaje del autocontrol pueden, con el tiempo, evitar estas reacciones, ya que tienen una voluntad positiva en este sentido.

En el otro grupo encontramos a aquellas personas que no sólo no se arrepienten de su mal genio y sus airadas reacciones, sino que en muchos casos incluso se jactan de ello. Piensan que por ello son más respetadas y siempre encuentran razones para justificar su actitud.

En estos casos estamos ante un problema más profundo, ya que en muchas ocasiones se suelen mezclar la soberbia y mala educación y pueden hacer la vida insoportable a los que le rodean, provocando situaciones muy tensas y desagradables. Es más difícil que estas personas corrijan su actitud, ya que no tienen ninguna voluntad de conseguirlo.

Cómo controlar corregir el mal genio.

Veamos a continuación algunas sugerencias para controlar el mal genio y para actuar ante personas que se exaltan con facilidad:

  • En el caso de niños pequeños, analiza las situaciones que originan su mal genio para tratar de prevenirlas. Una vez identificadas, intenta evitarlas. Así, por ejemplo, no lleves a tu hijo de compras si sabes que se desespera.
  • Cuando los niños son más mayores y tienen capacidad para comprender las diferentes situaciones sociales, explícale que ese comportamiento no es adecuado, que debe calmarse y aprender a controlarse. Coméntale también que esa explosión del mal genio, a veces se produce porque está cansado, hambriento o por cualquier otra contrariedad y que no es motivo para enfadarse.
  • Por otro lado, muchas personas (adultos principalmente, pero también niños) utilizan su mal genio como una amenaza para lograr su objetivo. No permitas que logre su propósito porque perciba en ti temor por su forma de actuar ante una discusión. Si le dejas “salirse con la suya”, reforzarás su comportamiento y cada vez te verás más atrapado en la situación.
    De esta manera, si debes tratar con una persona que tiene mal genio y ha comenzado a exaltarse, no discutas con él. No le des la razón por temor ni te enfrentes a él, deja que se le pase y cuando esté calmado habla con él de lo ocurrido.
  • Una última consideración para aquellos que se reconocen como personas que tienen mal genio. Cuando sepas que vas a “estallar”, trata por todos los medios de reflexionar unos segundos sobre lo que vas a decir y cómo lo vas a decir. Cálmate antes de empezar a hablar y piensa en las consecuencias negativas que siempre traen tus explosiones de mal genio.
    Si estás demasiado alterado para discutir la situación, aplázala para otro momento, así habrás tenido tiempo para calmarte y pensar en lo que realmente quieres decir.

Puede ser difícil, pero si tratas de poner en práctica estas recomendaciones verás que poco a poco podrás ir gestionando mejor estas situaciones donde tu mal genio sale sin control. En el caso de que puedas necesitar ayuda profesional, no lo dudes, búscala. En este sentido, recuerda que aquí en deMostaza podemos ayudarte.

¡Un saludo!