Relaciones Intergeneracionales. Beneficiosas y enriquecedoras.

Las relaciones entre personas de diferente generación dentro de la familia y fuera de ella, son muy enriquecedoras para el desarrollo personal, social y afectivo de estas personas que participan en ellas.

¿A qué nos referimos con “Relaciones Intergeneracionales”?

Las relaciones intergeneracionales son aquellas que se establecen entre personas de distintas generaciones que conviven en un mismo tiempo. Las relaciones entre distintas generaciones en cualquier etapa de la vida resultan gratificantes, al tiempo que posibilitan el desarrollo integral de la persona.

Durante la tercera edad este tipo de relaciones se convierten en algo fundamental, tanto desde la perspectiva de las redes sociales, como desde la perspectiva del apoyo social. De ahí la importancia que tienen las relaciones intergeneracionales en el desarrollo personal, social y afectivo de los ancianos, adolescentes o niños que participan en ellas.

Relaciones Intergeneracionales dentro de la Familia.

La familia, como grupo social, constituye uno de los recursos más importantes de la población mayor de 65 años. Así pues, los miembros de la familia son los encargados de proporcionar atención directa a los ancianos que sufren problemas de salud o un deterioro en su autonomía personal.

Además, en el ámbito de las relaciones socioafectivas, las funciones de la familia consisten en transmitir sentimientos de arraigo y seguridad, ofrecer sentimientos de capacidad, autoestima y confianza y proporcionar apoyo social. Por consiguiente, cuando la familia no cumple como sistema de apoyo, la probabilidad de que sus miembros sufran desajustes afectivos, psicológicos y sociales es más elevada.

Por otro lado, los padres y abuelos no sólo pueden posibilitar la comunicación familiar, sino que además influyen poderosamente en el desarrollo de las destrezas que permiten la comunicación y las relaciones interpersonales del niño en contextos más abiertos, como la escuela o el grupo de iguales.

  • Relaciones Intergeneracionales padres-hijos.

Al llegar a la ancianidad existe cierta probabilidad de que aparezcan limitaciones de diversa naturaleza en los padres. Normalmente los integrantes de la familia son los encargados de prestar atención directa a la mayoría de los ancianos que sufren problemas de salud o un deterioro grave de autonomía personal. En este sentido, para los ancianos parece que lo más importante es el potencial de relación y ayuda, es decir, la conciencia de que existe una persona cercana en caso de necesidad, la cual proporcionará la ayuda concreta requerida, sea asistencia en una enfermedad, apoyo psicológico o una buena relación social y afectiva.

Además, en la vejez es previsible una recuperación de la relación debido a las mayores necesidades de los padres, interviniendo los hijos con su atención y cuidado.

  • Relaciones Interpersonales abuelos-nietos.

La presencia de abuelos cada vez más jóvenes proporciona mayores oportunidades de relación. No obstante, hay una serie de factores negativos para la relación, tales como el incremento de la movilidad geográfica y la reducida tasa de natalidad fecundidad actual. Esto se traduce en que existen menos nietos potenciales para entrar en relación con el número creciente de abuelos.

Por otro lado, conviene señalar que los abuelos juegan un papel rico en la familia, asumiendo muchas funciones y participando en la dinámica de crecimiento del niño, creando lazos en el desarrollo de su afectividad y aprendizaje. Así pues, la cercanía de la vivienda familiar, la disponibilidad de tiempo, la narración de cuentos, la transmisión de conocimientos e historias, ese contacto continuo y cercano produce un apoyo mutuo y enriquecedor para las dos generaciones.

Así pues, concluimos que la presencia de los abuelos puede ser muy beneficiosa, si es capaz de aportar serenidad, ternura, y tiempo; convirtiéndose en un elemento básico de apoyo, especialmente cuando aparecen problemas dentro de la familia.

Relaciones Intergeneracionales fuera de la Familia.

Los mayores tienen todo el tiempo libre para realizar actividades de cooperación intergeneracional voluntaria, como ayudar en una ONG, voluntariado, diversos proyectos, etc. Este tipo de apoyo y ayuda, como la colaboración intergeneracional abuelos-nietos, niños y jóvenes-mayores tienen grandes perspectivas de futuro, a medida que avanzamos hacia una cultura del ocio. De esta manera, el trabajo se reparte más y las colaboraciones y aportaciones del voluntariado dan ese elemento específico de apoyo afectivo.  

En definitiva, las relaciones entre generaciones son solidarias y proporcionan ayuda en ciertos momentos vitales. De tal manera que, si se reconoce la necesidad de fomentar y mantener este tipo de relaciones intergeneracionales, y se educa a los niños y jóvenes para practicarlas, se fomenta la integración entre las diferentes edades, así como el respeto y otros valores tan necesarios para una buena convivencia familiar y social.

¡Un saludo!