Resiliencia. Resistir y superar la adversidad.

Resiliencia

Resiliencia. ¿Qué es lo que hace que una persona se crezca ante la adversidad y otras se vean invadidas por sentimientos de frustración y de desánimo? ¿Por qué ante un trauma o cualquier tipo de circunstancia adversa unas personas son capaces de afrontarlo con éxito mientras que otras se hunden en sus emociones negativas? Todos hemos conocido a personas que parecen de acero, en el sentido de ser capaces de afrontar todo aquello que les suceda. Tal vez, esa persona puedas ser tú mismo. Lo que se esconde tras la explicación de este fenómeno es la resiliencia.

¿Qué es la resiliencia?

La resiliencia es un concepto al que se le ha prestado poca atención hasta hace relativamente poco tiempo y se define como un proceso por el cual las personas tienen la habilidad de adaptarse a situaciones adversas, traumáticas o a tragedias; en definitiva, a sobreponerse a la adversidad y a ser capaces de seguir adelante, incluso, transformados. Estas personas cuentan con una serie de recursos que les hacen menos vulnerables a desarrollar traumas, manteniendo un estilo de afrontamiento activo ante los problemas que les lleva a no rendirse. Las personas que han desarrollado esta capacidad consiguen mantener un equilibrio durante todo el proceso sin que afecte a su rendimiento y a su vida cotidiana.

Entonces, ¿la resiliencia significa que no se sufre?

Ni mucho menos. Las personas resilientes sufren igual, puesto que les afectan los mismos acontecimientos que a cualquier otra persona. Lo que les hace diferentes es su manera de enfrentar estos problemas siendo capaces, incluso, de salir reconfortados y enriquecidos de estos sucesos. Son personas con una capacidad extraordinaria para resistir y rehacerse después de un suceso traumático.

Ahondando un poco más en ello, podemos decir que ser resiliente no significa no sentir malestar, dolor emocional o dificultad ante las adversidades. En efecto, la muerte de un ser querido, una enfermedad grave, la pérdida del trabajo, problemas financieros, etc., son sucesos que tienen un gran impacto en las personas, produciendo una sensación de inseguridad, incertidumbre y dolor emocional. Ahora bien, el camino que lleva a la resiliencia no es un camino fácil, sino que implica un considerable estrés y malestar emocional, a pesar del cual las personas sacan la fuerza que les permite seguir con sus vidas frente la adversidad o la tragedia.

Características de las personas resilientes.

La resiliencia no es algo que una persona tenga o no tenga, sino que implica una serie de conductas y formas de pensar que cualquier persona puede aprender y desarrollar. Así pues, podemos señalar que las personas resilientes presentan las siguientes habilidades:

  • Son personas comprometidas con lo que hacen y con una fuerte sensación de poder influir sobre los acontecimientos.
  • Tienen una actitud abierta ante los cambios en la vida y toleran bien la incertidumbre. Estos factores facilitan que interpreten las experiencias dolorosas como una parte más de la existencia y los problemas como retos.
  • Tienen un propósito significativo en la vida, con lo que se sienten más capaces ante la adversidad, de tal manera que pueden aprender de ello. Aquí merece la pena señalar que la fe o la creencia espiritual suele ser generadora de personas resilientes. En efecto, se ha observado que la espiritualidad y la religiosidad pueden ayudar a algunas personas a ser más resilientes. Y lo pueden hacer por la vía de dar sentido a determinadas experiencias adversas y, también, por el apoyo social que pueden recibir las personas que pasan por un trauma vital (al contar con un entorno que puede favorecer la expresión de las emociones).
  • Capacidad para experimentar emociones positivas y favorecerlas. Se ha comprobado cómo las personas que son capaces de experimentar emociones positivas en situaciones estresantes, compensan el daño de las negativas disminuyendo su impacto.
  • Autoestima bien estructurada y firme, que facilita la seguridad en uno mismo y una autoimagen positiva, que permite a la persona considerarse como lo suficientemente valiosa y capaz para afrontar momentos vitales difíciles.
  • Capacidad de abstracción y de introspección. Es necesario que la persona tenga la capacidad suficiente como para reflexionar, tomar conciencia y hacerse preguntas acerca de lo que le ocurre.
  • Capacidad para controlar sus emociones e impulsos, sobre todo ante la adversidad, lo que les permite permanecer centrados en situaciones de crisis.
  • Capacidad de desdramatizar los acontecimientos y mantenerse optimista y con sentido del humor a pesar de todo.
  • Aceptación de aquello que no puede cambiarse y aprender a tolerar la frustración que ello produce desviando el foco de atención hacia lo que sí puede cambiar.
  • Pensamiento crítico. Capacidad de aprender de los propios errores y verlo como oportunidades de mejora y aprendizaje.
  • Son empáticos. Es decir, tienen una buena capacidad para leer las emociones de los demás y conectar con ellas.

Pautas para favorecer la resiliencia.

  • Mantener relaciones sociales variadas y de calidad. Aceptar ayuda y apoyo de otros favorece mi resistencia a los acontecimientos adversos.
  • Mantener una actitud positiva frente a los problemas y no verlos como obstáculos insuperables. No podemos evitar que ocurran las cosas, pero sí podemos cambiar nuestra forma de reaccionar ante ellas. Intentar buscar maneras sutiles de sentirse mejor intentando quedarnos con aquellos detalles más positivos o neutros y no solo con los negativos.
  • Aceptar el cambio y las dificultades como parte de la vida y no lamentarse por ello, al contrario, centrar el esfuerzo en ver qué es lo que se puede hacer para cambiarlas.
  • No evitar los problemas. Esconderse de un problema no hace que éste se resuelva sino que cada vez sea más grave.
  • Plantearse expectativas realistas y dividirlas en pequeños pasos admisibles nos llevará a conseguir pequeños logros que nos motivarán para seguir adelante en nuestros propósitos y llegar a la meta.
  • No olvidar cuidarse y prestar atención a cada una de nuestras necesidades. Llevar un hábito de vida saludable nos ayuda a estar más preparados para afrontar lo que nos venga.

Terminamos el post recalcando la idea de que la resiliencia incluye factores que pueden aprenderse y desarrollarse, así que si crees que puedes necesitar ayuda en este sentido, recuerda que desde deMostaza podemos ayudarte y estaremos encantados de hacerlo.

Os animamos a que compartáis vuestros comentarios y opiniones.

¡Un saludo!

4 comentarios en «Resiliencia. Resistir y superar la adversidad.»

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