Terapia de Pareja, ¿Qué es y para qué sirve?

Las discusiones, el malestar en la convivencia, la rutina, la falta de sexo, o las infidelidades son los motivos más comunes por los que una pareja decide ir a terapia para salvar su relación o para, al menos, intentarlo. Hay quienes acuden cuando empiezan a ver indicios de que algo no está yendo como esperaban, pero en la mayoría de los casos se espera una media de entre cinco y seis años, cuando la relación está ya más que desgastada. La clave está en ir cuando ambos miembros lo sientan y tengan además los mismos objetivos, de nada vale si uno quiere recuperar la relación y el otro romperla.

        Si la convivencia se está volviendo cada vez más insoportable y cualquier cosa es motivo de discusión con tu pareja, quizás os convenga ir a terapia juntos. Unas cuantas sesiones podrían ser suficientes para que os comuniquéis mejor y para ayudaros a resolver conflictos.

       ¿A cuántos nos resulta familiar una escena como esta?:

Paco: “¡Te dije que no!”

Laura: “¡Pues yo digo que sí!”

Paco: “¡Que no! Tú siempre quieres tener la razón”

Laura: “¡Y tú siempre quieres hacerlo todo a tu manera!”

      A veces, las discusiones de pareja pueden extenderse tanto que parece que no van a terminar nunca, y muchas veces incluso terminan mal. Las preocupaciones diarias y la convivencia pueden volverse difíciles y agotar la paciencia hasta de la persona más tranquila. A esto se suma lo que muchas veces cada uno espera del otro, que en general es diferente a lo que se da en la vida real.

      Cada pareja es un mundo y las discusiones o los problemas pueden ser tantos y tan variados como las parejas que existen. A veces se trata de problemas de comunicación, otras veces tiene que ver con la intimidad sexual de la pareja, hay situaciones más difíciles, que se relacionan con episodios de violencia física o con adicciones al alcohol o a las drogas, y en el caso de las familias que ya tienen hijos, la crianza también suele convertirse en un tema de debate y discusión que no siempre es fácil de resolver.

      En todas estas situaciones hay algo en común: el amor. Al fin de cuentas, cuando alguien discute es porque quiere llegar a un acuerdo con el otro (o que el otro piense como uno, aunque eso no siempre es posible). Y mientras ambos tengan ganas de seguir juntos, siempre hay cosas que se pueden hacer para mejorar la convivencia.

      La terapia de pareja es una de esas cosas. ¿En qué consiste? Básicamente en acudir a un profesional especializado en este tipo de conflictos que, desde una posición de mayo objetividad, puede ayudar a que os comuniquéis y logréis entenderos mejor.

      En general, las terapias de pareja suelen ser cortas y unas cuantas sesiones son suficientes. Muchas veces, el terapeuta puede indicarle a uno o a ambos miembros de la pareja que continúen asistiendo a sesiones individuales. Lo importante es detectar el problema, tratar de ver cómo interactuáis con él y lograr un estado tal que se considere como “resuelto”. 

      Es conveniente que los dos acudan a las sesiones, aunque algunas veces es difícil convencer a alguno de los miembros de la pareja. Muchos sienten vergüenza o simplemente no quieren compartir o contarle sus problemas a un extraño. Si tu pareja no te acompaña, puedes pedir ayuda de todos modos, aunque debes tener en cuenta que la resolución de los conflictos puede llevar más tiempo.

     Por otro lado, si hay algún problema de adicciones, seguramente el terapeuta trabajará con otros profesionales de salud para atender el problema de la adicción en particular, de la forma que sea necesaria.

      Y si estás sufriendo ataques de violencia física o psicológica, pide ayuda profesional de inmediato o busca el número gratuito de asistencia para casos de violencia lo antes posible, no esperes ni un minuto más. Recuerda que nada justifica el maltrato.

     ¿Creéis que necesitáis terapia de pareja? Eso es algo que ambos tenéis que evaluar y definir. Ten en cuenta que puedes acudir a terapia de pareja para resolver situaciones como las que siguen:

  • Distanciamiento afectivo: sentimiento de que algo falta o que está perdido en la relación
  • Imposibilidad de comunicarse adecuadamente, problemas de comunicación
  • Insatisfacción
  • Conflictos sobre la crianza de los hijos
  • Enfados y discusiones constantes
  • Pérdida de intimidad y deseo sexual, dificultades sexuales
  • Impacto negativo de la vida profesional en la relación
  • Dificultades en un cambio en el ciclo vital: inicio de la convivencia, adaptación al matrimonio, convertirse en padres, síndrome del “nido vacío”, la jubilación, etc.
  • Infidelidad
  • Celos
  • Imposibilidad de dejar el pasado atrás
  • Posturas de invalidación o desprecio hacia el otro
  • Problemas con familias de origen
  • Dificultades de compromiso
  • La rutina y la monotonía
  • Problemas económicos
  • Adicciones
  • Duelos no resueltos, separación y/o divorcio.

      Si las cosas no están bien, ¿por qué continuar con algo que te hace daño? Además, piensa que en algún momento las peleas repetidas pueden terminar con la relación. Entonces, ¿por qué no intentar una solución diferente? Muchas parejas atraviesan por crisis en algún momento de la relación, y logran salir de ellas. Si tienes dudas respecto a solicitar ayuda terapéutica o no, entonces pide información y haz una consulta previa. Un buen profesional os dirá si es necesaria una terapia y os podrá orientar sobre cuál es la mejor manera de actuar.

      Si tuvieras la posibilidad de resolverlo y eliminar los conflictos, ¿no te gustaría hacerlo? La terapia de pareja podría dar esa posibilidad a ambos: vale la pena intentarlo, ¿no crees?

Esperamos vuestros comentarios y opiniones.

¡Un saludo a todos!

 

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