Tertulias Familiares. Importantes no, lo siguiente (I).

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Como tratamos de expresar en el título del post, las Tertulias Familiares son muy importantes en la educación de los hijos. En efecto, con la práctica frecuente de las Tertulias, vamos creando vínculos muy estrechos en la familia. A través de ellas, se obtiene un mayor conocimiento de los hijos y ellos de los padres donde, además, se fomenta una mayor comunicación.

La Tertulia como encuentro familiar.

Las Tertulias Familiares son un excelente medio de educación familiar y creo que en una familia son algo que nunca debieran faltar. Así que, si aún no habéis adquirido esta costumbre en casa, poneos a ello cuanto antes. Y lo digo desde la experiencia de recibir y atender en consulta a familias donde hay una evidente incapacidad para hablar y dialogar (al menos sin recurrir al enfado, insulto, grito, etc.) o, sencillamente, incapacidad para encontrarse como familia en un mismo espacio y cultivar lo que se tiene en común.

Todos tenemos una idea aproximada de que una Tertulia es, más o menos, una reunión de amigos o conocidos para tratar algo (intranscendente o transcendente) de manera informal, pasar el rato, o simplemente descansar charlando con los amigos de manera distendida. Generalmente surgen de manera espontánea, en la comida o después de comer, tomando el café, al salir del trabajo o un día festivo después de comer o cenar. Es decir, se pueden organizar de todas las formas o maneras que a uno se  le puedan  imaginar. Por esto, la Tertulia en familia debiera ser más o menos lo mismo con ligeras variantes, dándole un talante más familiar, con más intimidad o con el estilo propio u original de cada familia.

Así pues, podemos decir que las Tertulias Familiares son reuniones informales en las que padres e hijos conversan de forma natural (improvisada o intencional) sobre cualquier tema que sea de interés para ellos. Si desde pequeños se va acostumbrando a los hijos a contar lo que hacen o lo que les ha sucedido a lo largo del día, se estará fomentando la comunicación con ellos, cosa fundamental a cualquier edad pero aun más en la adolescencia, etapa en la que son más vulnerables e influenciables.

Estas reuniones familiares deben realizarse habitualmente, a ser posible todos los días, y habrá que buscar el momento idóneo para ello. Lo normal es que sea después de comer o de cenar, según pueda organizarse cada familia. Si estos encuentros no pueden ser a diario, no preocuparse ni desesperarse, lo esencial es que se produzcan con asiduidad y que se conviertan en una costumbre familiar donde se propicie el encuentro de todos. Las familias que tienen esta costumbre van creando, a través de las Tertulias, unas bases de confianza y respeto que serán fundamentales para la relación padres-hijos y que se extenderá en el tiempo, aún cuando los hijos sean ya mayores.

Las Tertulias Familiares son muy beneficiosas y, además, gratis.

Siempre andamos con tantas prisas que parece que la vida no da para más y que nos faltan horas para todo lo que deberíamos o nos gustaría hacer. En realidad, no es fácil hacer coincidir los horarios de todos los miembros de una familia durante el curso. Pero, aún así, los padres deben hacer un esfuerzo para tener una pequeña Tertulia a diario con los hijos, aunque sea un ratito antes de irse a la cama, para comentar cómo han ido el día, los estudios, el trabajo; qué alegrías o pequeñas decepciones se han tenido, etc., en un ambiente amable, distendido, y con el calor y la comprensión de todos.

  • Esto une mucho a la familia: facilita y fomenta la comunicación entre los hermanos y con los padres, y contribuye a evitar el fracaso escolar de los hijos y el estrés en los padres ya que los hijos pueden llegar a conocer cómo piensan sus padres y cuáles son sus planteamientos e intereses.
  • Así pues, se convierten en un medio muy eficaz para educar, ya que a través de ellas se obtiene un amplio conocimiento de los hijos y, por tanto, se puede descubrir cuál es la mejor forma para corregirlos, orientarlos y transmitirles valores. De esta manera, con las Tertulias Familiares nos adentramos en el mundo de los hijos, llegando a cultivar una gran confianza y un mejor conocimiento de ellos, ya que nos posibilita observar su actitud y manera de pensar ante determinados temas, conocer sus inquietudes y aquello que más les interesa o que más les preocupa.
  • A través de las Tertulias Familiares, también se les puede enseñar a pensar y a reflexionar para que tengan las ideas claras y criterios propios.
  • Conseguiremos también que sean más comunicativos y que tengan más capacidad de expresión. Si todo esto lo propiciamos intencionalmente desde la edad escolar, cuando el hijo llegue la adolescencia, habremos ganado mucho terreno para la comunicación sea fluida y no sea un obstáculo para seguir con la tarea de educar a los hijos.
  • Otro beneficio de las Tertulias Familiares es que pueden despertar el interés por temas muy diversos. Conforme los hijos se van haciendo mayores, debemos ir abarcando todo tipo de temas: actualidad, geografía, política, familia… Y transmitirles conocimientos y experiencias personales, que harán que despierten su interés por todo lo que les rodea y que sientan necesidad de ampliar sus conocimientos.

No olvidar en las Tertulias Familiares:

Participar en una Tertulia Familiar requiere de muchas dosis de: paciencia, buen humor y estar preparados para todo. Esto es my importante ya que hay que tener muy claro que se puede hablar de todo, de lo humano y de lo divino, ya que en la familia no deben de existir temas tabú. Hay que dar la seguridad y confianza necesarias para que los hijos puedan preguntar de todo. Y cuando decimos de todo, nos referimos a, efectivamente, de todo. Los padres, de vez en cuando, con tacto, tendrán que reconducir los temas para que haya un mínimo de orden dentro del desorden que debe haber, pero procurar que puedan participar todos y no asustarse de nada.

Invertir en humor, humor y más humor. Los padres deben conseguir que sea un rato agradable para toda la familia, evitando discusiones innecesarias y procurando un clima distendido y relajado. Deben lograr también que sean interesantes y divertidas y que prevalezca, en todo momento, el sentido del humor. En ocasiones, pueden surgir discrepancias que hagan que el ambiente sea tenso o que alguien ridiculice el punto de vista del otro, que no se respeten las intervenciones o que no se atiende a lo que se dice. En estos casos, los padres deben intervenir para suavizar la tensión y la mejor forma de hacerlo es con sentido del humor. El humor es una buena salida para que las discusiones no vayan a más y para calmar la tensión en algunos momentos.

No podemos olvidar que lo que pretendemos de las Tertulias Familiares es que sean un encuentro agradable para todos. Si además tenemos en cuenta la facilidad de todos los niños para reír, entonces debemos aprovecharlas para fomentarles el sentido del humor a través de ellas. Introducir de vez en cuando un chiste gracioso o contar anécdotas de forma divertida buscando que nuestros hijos se rían e invitándolos a que ellos hagan lo mismo, hará que su sentido del humor se desarrolle y por tanto, que sean niños más felices.

Seguiremos la próxima semana comentando este tema de las Tertulias Familiares. Mientras tanto, os invitamos a que podáis compartir vuestros comentarios y opiniones.

¡Un saludo a todos!

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