Tertulias Familiares. Importantes no, lo siguiente (II).

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Tal y como anunciamos, continuamos esta semana tratando el tema de las Tertulias Familiares. Decíamos en el post anterior que las Tertulias Familiares son muy importantes en la educación de los hijos, ya que con la práctica frecuente de las Tertulias, vamos creando vínculos muy estrechos en la familia. Así pues, a través de ellas, se obtiene un mayor conocimiento de los hijos y ellos de los padres donde, además, se fomenta una mayor comunicación, con lo que se convierten en un medio muy eficaz para educar, porque dan la oportunidad de descubrir cuál es la mejor forma para corregir, orientar y transmitir valores.

Las Tertulias Familiares como semilleros de temas y asuntos.

Ya hemos comentado que en las Tertulias Familiares se puede y se debe hablar de todo, de lo divino y de lo humano: de fútbol, filosofía, creencias y valores, moda, periodismo, etc. Los temas pueden ser desde comentar las anécdotas simpáticas o curiosas de la semana o del curso, hasta hablar sobre alguna noticia, publicación o canción de actualidad. En una Tertulia también cabe ver una buena película, un reportaje, un partido de fútbol o de tenis y después hacer el comentario entre todos. Suele tener mucho éxito, de vez en cuando, invitar a comer y después a la Tertulia a un profesional, amigo de la familia, para que en ella nos hable de su tema o especialidad y los chicos puedan preguntarle, como por ejemplo un médico, un periodista, un profesor de universidad, de instituto o de primaria, un bombero, policía, etc., esto suele ser muy ameno y además, los chicos suelen invitar a la Tertulia a los amigos.

Claves para que las Tertulias Familiares tengan éxito.

  • Crear un buen ambiente. Aunque estemos cansados, de mal humor o hayamos tenido un día muy duro, no podemos permitir que nos afecte en nuestra Tertulia diaria. Hemos de estar preparados para ofrecer lo mejor de nosotros a nuestra familia y hacer todo lo posible para pasar un buen rato con ello.
  • Escuchar atentamente. Dejar hablar a los niños permitiendo que den sus opiniones y puntos de vista, sin interrumpirles para darles algún consejo o para hacerles alguna pregunta hasta que hayan terminado su intervención. El niño debe saber que puede expresarse tranquilamente, sabiendo que lo están escuchando con atención y sin prisas. De igual forma, ellos también deben respetar el turno de los demás.
  • Mostrar interés por su vida fuera de casa. Preguntar a los hijos por sus amigos más cercanos, qué han hecho en el colegio o cómo le han ido en tal o cual actividad. Los hijos agradecerán nuestro interés y sabrán que pueden contar con nuestra ayuda en todo momento, porque conocemos su mundo fuera de casa y nos interesa y preocupa todo lo referente a ellos.
  • Comunicación bidireccional y, a ser posible, entretenida. Los padres también deben contar a sus hijos algún acontecimiento que les suceda, pero de forma entretenida y procurando que les entiendan perfectamente. Deben hablarles también de sus compañeros de trabajo y qué relación tiene con ellos. Esto permitirá que los niños vayan conociendo el mundo de sus padres.
  • Respeto mutuo. Es fundamental que exista un profundo respeto entre todas las personas que forman la Tertulia. En ningún momento se debe ridiculizar la intervención de nadie, ni hacer gestos o decir palabras que demuestren que su intervención para nosotros es un fastidio.
  • A Evitar: 1) dejar la televisión encendida (salvo que se trate de ver juntos algo que luego nos va a dar la oportunidad de conversar) 2) que uno de los padres aproveche para soltarnos una parrafada o sermón: bien sea sobre el “estado de la nación”, sobre cómo era “en sus tiempos”, la economía familiar, o los grandes temas de siempre: las notas o el comportamiento de los hijos y 3) aprovechar para sacar lista de agravios semanales: “que si Fulanita nunca termina los deberes, que Pepito deja el baño hecho un desastre, o que ninguno ayuda recoger”. Todos estos temas en una familia  hay que tratarlos, pero ahora se puede y se debe dejar para otro momento, como puede ser una Tertulia o reunión familiar monográfica.

En definitiva, hay que apostar  por las Tertulias Familiares.

Sin duda alguna, las Tertulias Familiares siempre tienen un excelente valor formativo y afectivo para todos. No solo por lo que se dice o escucha, sino también porque se logra crear un clima distendido, cómodo y amable, para que todos se sientan a gusto y estén contentos.

Y para ello hay que ejercitar una serie de valores como la generosidad para ceder la palabra, la tolerancia para aceptar las opiniones contrarias, el respeto para no insultar, el buen humor para saber aceptar una broma, el cariño y, sobre todo, el buen humor y la alegría. 

Si esto (más o menos) lo vamos consiguiendo, se pasa muy bien, pero cuesta, ya que los resultados no se ven a corto plazo. Como fruto de estas Tertulias, del trato con los hijos y de dedicarles tiempo se gana confianza con ellos; se llega a conocerlos muy bien, a saber cómo piensan, a que participen en la vida familiar.

Por la influencia que se ejerce a través de las Tertulias Familiares, se gana en autoridad, que nada tiene que ver con el poder, el autoritarismo o personalidad autoritaria. Y así de mayores, los hijos seguirán contando con los padres, les pedirán consejo o ayuda para muchas decisiones que tendrán que tomar en su vida: elegir unos estudios, un trabajo, para casarse, un negocio o pedir un crédito, porque por mayores que se hagan los hijos, se casen y ellos tengan hijos, respetando siempre su libertad y autonomía, nunca se deja de ser “padres en ejercicio”.

¡Un saludo a todos!

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