Tiempo Libre + Verano + Niños = Organización

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Estamos a pocos días de la llegada de las vacaciones escolares y con ellas más tiempo libre , cambio de rutinas, etc. Quizás unas generaciones atrás, no había tanta conciencia de “tiempo libre” en los niños. Mejor dicho, no había una conciencia sobre “cómo organizar o gestionar” el tiempo libre de los niños en las vacaciones.

En cambio, la sociedad actual cada vez le da más importancia al tiempo libre y, a la vez, nos ofrece más recursos para disfrutar de él. Por ello, ahora hay actividades para todos los gustos y a veces nos movemos algo confusos entre tantas posibilidades.

Llegados a este punto, es muy probable que muchos padres ya estén preguntándose qué hacer con el tiempo libre de los niños una vez acabado el periodo escolar. Las opciones son muchas y variadas: deportes de conjunto o individuales, música, pintura, teatro, cocina, ciencia, etc. Entonces, ¿Qué hacer con los niños/as?: ¿Dejarles que disfruten sin horarios? ¿Organizarles el tiempo? ¿Deberes? ¿Campamentos?

Es cierto que los niños, al igual que los adultos, necesitan las vacaciones para descansar del estudio, de los madrugones, deberes y exámenes que han tenido durante nueve meses. Pero no sólo esto, también necesitan descansar del esfuerzo de cumplir una rutina y unas normas estrictas cada semana. Por eso, el verano sirve para que experimenten otro tipo de rutinas y otro tipo de normas que suelen ser más flexibles. No es bueno que los niños en verano tengan libertad absoluta para todo lo que les apetezca ya que pueden pasar muchas horas al día solos debido a que los padres siguen trabajando. Por eso, lo fundamental es flexibilizar los horarios del curso pero mantener unos horarios de verano para no crear un descontrol muy grande.

Aquí os dejamos unos consejos para que las vacaciones no se conviertan en un problema:

  • Organizar el tiempo. Es cierto que el curso es muy largo, que están cansados/as… no hace falta imponerles el mismo ritmo, pero tampoco pasar al descontrol. 
  • Organizar unas rutinas, aunque más flexibles, reestructurando los tiempos, les aporta seguridad de manera positiva.
  • No olvidarse de las obligaciones. Tener tareas asignadas les enseña a responsabilizarse, aportándoles autonomía y seguridad. Pueden ser distintas a las del periodo escolar, con otros tiempos. Si, por ejemplo, durante el colegio tienen como tarea dejar su habitación recogida por las mañanas y preparar la mesa, podemos mantenerlas. También se puede aprovechar la ocasión para enseñarles a que colaboren con otras tareas de la casa acordes con su edad. Si bien esto debería hacerse durante todo el año, durante las vacaciones es más fácil porque tienen más tiempo y es menos agobiante para todos. De esta manera, les enseñaremos a ser más responsables y sentirse parte importante de la casa y su organización.
  • Respecto a los deberes, podemos dedicar un tiempo diario a repasar, con una rutina, por la mañana, después del desayuno, cuando están más “frescos”, acompañándoles y valorando su esfuerzo. No obstante, podemos ser flexibles: si nos vamos de vacaciones una semana toda la familia podemos dejar los deberes esos días; no olvidemos que disfrutar y desconectar es necesario también para ellos/as.
    • Conviene puntualizar en cuanto a los deberes escolares, que habrá que diferenciar entre los niños que han aprobado el curso y los que no, y que tienen que preparar alguna asignatura durante el verano.  Si tiene que estudiar para presentarse en septiembre, no hay más que hablar: habrá que organizar un programa y un calendario de estudio para afrontar con éxito lo que está pendiente del curso. Si, por el contrario, no hay asignaturas pendientes, hay muchas maneras de hacer que los niños no pierdan lo aprendido durante el año con juegos, libros de lectura y cuadernillos de vacaciones pero, siempre, desde un punto lúdico, sin exigencias y sin saturarles con multitud de ejercicios y cursos.
  • Actividades como campamentos de verano, colonias, fomentan las actividades entre iguales, enriqueciéndoles en sus relaciones. Si se tiene opción a ir a campamentos, ya sean con convivencia fuera de casa o urbanos durante la jornada laboral de los padres, es conveniente hacer uso de este recurso. Los niños no pierden contactos sociales y se acostumbran a ver a otras personas. Se fomentan las habilidades sociales y la independencia y responsabilidad personal. El contacto social con otros niños les abrirá nuevas puertas.
  • Durante las vacaciones escolares es bueno poner especial cuidado en fomentar la actividad física porque es una época muy propicia para la inmovilidad por el calor y la falta de obligaciones. Por este motivo hay que evitar que se pasen largas horas viendo la televisión, o que permanezcan delante del ordenador y/o la videoconsola.
  • Como última y más importante consideración: aprovechar el verano para disfrutar  y jugar con nuestros/as hijos/as, sin olvidarnos de  guardar también momentos para el disfrute propio. Ya que tenemos más tiempo para estar con los niños es una buena ocasión para compartirlo con actividades de ocio como salir al campo, ir a la piscina, llevarlos al parque, hacer visitas culturales o, simplemente, jugar con ellos a sus juegos favoritos.

En definitiva, las vacaciones escolares no tienen por qué convertirse en una situación angustiosa. Es aconsejable llegar a un punto medio en el que ni los adultos se agobien ni los niños se descontrolen por completo. Lo principal es no agobiarse por tener a los niños todo el día en casa y disfrutar de su compañía. Así, aprenderemos muchas más cosas sobre ellos y reforzaremos su confianza en nosotros.

¡Un saludo a todos!

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