Tristeza: “Pues no se, hoy tengo un mal día”

Tristeza

La tristeza es una emoción natural y normal en nuestra vida para determinadas situaciones. Todos nos sentimos tristes o desanimados alguna vez. Seguro que te ha ocurrido algo así: te levantas por la mañana con una extraña apatía que no puedes explicar. ¿Qué es lo que ocurre? Algo dentro de ti te dice que estás triste; notas una punzada que te oprime y que llena tu mente de una sensación indefinible que, aunque sientes, eres incapaz de explicar. Son esos días en que, cuando alguien observa tu expresión y te pregunta qué te pasa, respondes algo así como: “Pues no sé, hoy tengo un mal día”.

De esta forma, no podemos olvidar que las emociones son una fuente de información que nos ayudan a interpretar cómo incide sobre nosotros las cosas que suceden a nuestro alrededor. De ahí que la alegría, la tristeza, el desánimo, la euforia o la sorpresa tienen una función adaptativa y psicológica muy importante. En cuanto a la tristeza, diremos que nos permite percibir que una situación es dolorosa emocionalmente y aprender de ello, obtener el apoyo o el consuelo de los demás, reorganizarnos emocional y psicológicamente, recuperarnos de una pérdida, o incluso, manejar la agresividad expresada por otros que, sin poder controlarla de otra forma, puedes producir a partir de la expresión de la tristeza.

¿Qué causa la tristeza?

Las causas de la tristeza suelen ser diferentes en cada persona. Todos experimentamos fluctuaciones en nuestro tono emocional que pueden estar provocadas por aspectos fisiológicos (una enfermedad), factores relacionales (la muerte de un ser querido o una ruptura sentimental), ritmos sociales (fases vitales como la adolescencia) o diversos acontecimientos que suceden en la vida (perder el trabajo). Sin embargo, uno de los factores más comunes en los casos de tristeza es la decepción, que se produce al crear expectativas de la realidad que terminan siendo equivocadas. En cualquier caso, estos sentimientos de dolor tienden a ser menos intensos con el paso del tiempo.

¿Se puede sentir más o menos tristeza?

La tristeza puede abarcar diferentes grados, desde el abatimiento típico del domingo por la tarde tras pasar un fin de semana excelente, a la desazón de un desencuentro en la pareja, y finalmente la desesperación profunda ante acontecimientos que no podemos controlar. Por eso es muy importante diferenciar un estado de melancolía o tristeza pasajera, que tiene una determinada función y suele ser pasajero, de lo que es un sentimiento de tristeza crónica y, finalmente, una depresión que requiere (sí o sí) de intervención por parte de médicos, terapeutas y otros profesionales.

Aunque sea normal… ¡No te conformes!

Ahora bien, a pesar de que la tristeza es una emoción natural y de que tiene una función determinada, esto no quiere decir que nos dejemos dominar por ella. El problema es cuando esa sensación de tristeza no pasa, y no es achacable a un periodo en que tenemos un tono emocional más bajo. Será entonces cuando debemos empezar a luchar, y si no podemos por nosotros mismos, pedir ayuda.

¿Cómo podemos gestionar (adecuadamente) la tristeza?

  • El primer paso que debemos dar es tomar la decisión de que, efectivamente, esa vida que estamos viviendo no es la que queremos. Y movilizar todos los recursos que están a nuestro alcance.
  • Sea cual sea su causa, la mejor opción es buscar apoyo en nuestra familia, amigos y profesionales.
  • Expresar la tristeza: la falta de la expresión de nuestra tristeza hace que aumente su intensidad, y nos priva de obtener el apoyo que necesitamos.
  • Evita caer en la trampa de los pensamientos repetitivos en torno al problema, y busca soluciones.
  • Actúa…, aun cuando creas que no consigues nada. La falta de actividad potenciará tu tristeza.
  • Realiza actividades sosegadas y que te gratifiquen.
  • Piensa sobre tu forma de enfrentarte a las cosas. Considera que, seguramente, sería oportuno empezar a cambiarla.

¿Os resulta fácil identificar los momentos y situaciones cuando estáis tristes? Cuando os sentís tristes ¿podéis hablar sin tapujos sobre ello?

Esperamos vuestros comentarios y opiniones.

¡Un fuerte abrazo!

PD: La tristeza sin motivo es la antesala de la depresión. La tristeza a la que no sabemos ponerle motivos es, en muchas ocasiones, el primer síntoma de la depresión. Habrá que estar muy atentos y vigilantes ante esta posibilidad. Aún así, este asunto es tema para un post que publicaremos en otra ocasión.

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