Vacaciones en Familia, ¿Qué tal?

Vacaciones en Familia

        Llegan las vacaciones y la sola idea de tener que convivir con el resto de los integrantes de la familia bajo un mismo techo (hijos/as, suegros/as y hasta mascotas) empieza a darles vueltas en la cabeza a muchos. La clave para disfrutar del ocio sin padecer cada situación tensa que pueda surgir está, según los especialistas, en poner los pies sobre la tierra… y muy buena voluntad.

        Y es que las vacaciones en familia suelen ser un momento muy esperado. Ahora bien, lo que suele ocurrir también es que es un tiempo muy idealizado: imaginamos una postal familiar sin imperfecciones ni fisuras y vemos a la toda la familia disfrutando y compartiendo actividades, paseos, comidas y deportes. Todos juntos, deseando las mismas cosas y deleitándonos de la misma manera.

        Es entonces cuando surgen las quejas, que suelen ser más comunes de lo pensado, como se puede comprobar al regreso de las vacaciones. Las frases van desde “Cada uno quería hacer algo distinto y no nos podíamos poner de acuerdo” o “No podíamos aprovechar el día porque cada uno se levantaba a la hora que quería” hasta la que esgrimen muchos padres de adolescentes: “Al final, cada uno hizo su vida”. 

        Por otro lado, también se dan situaciones estresantes y conflictos familiares que muchas veces estallan en los días de descanso. 

        Así que vamos a compartir algunos consejos y sugerencias para intentar disfrutar de los días de vacaciones familiares:

  • No idealizar. Debemos ser conscientes de que hay una imagen idealizada de las vacaciones. Dejarla de lado y no permitir que la mínima situación que no responda a esa imagen atente contra el proyecto.
  • Consensuar el lugar de vacaciones teniendo en cuenta los espacios y las necesidades de toda la familia.
  • Organizar, antes de salir, las responsabilidades de cada integrante y la colaboración de cada miembro de la familia. Esto es muy importante si, por ejemplo, viajamos con nuestra mascota: turnos de quién se encarga de sacarla, cuidados, comidas, etc.
  • Elegir lo que, a priori, serán buenas compañías. Este consejo parece el más evidente de todos, pero apuntamos aquí a las motivaciones que te impulsan a llevarte (o no llevarte) a alguien de vacaciones. Pensemos en, por ejemplo, llevar a los suegros, a otro familiar o a un amigo de tus hijos. Esto puede ser una ventaja o un problema. Para evitar conflictos debe existir una comunicación fluida respecto de las expectativas y el rol de cada uno para que todos lo paséis bien. Si, por ejemplo, te vas de vacaciones con tus padres o tus suegros, tiene que quedar claro por qué queréis compartir las vacaciones con ellos, y qué se espera de ello: ¿Nos los llevamos para que tengan una oportunidad para pasear, estar juntos y disfrutar, o los llevamos porque hay niños pequeños para cuidar?
  • Comprensión. Entender que es un momento novedoso para todos y que las alteraciones son posibles. Por ejemplo, los chicos se sienten desubicados, lo que se transforma en ansiedad y posibles enfados/berrinches. Pongamos un ejemplo: el caso de los  adolescentes y su mundo estructurado en las redes sociales, donde una gran parte de su comunicación es a través de mensajes. Ir a la playa más concurrida sin su móvil sería equivalente a naufragar en una isla desierta, y vivirían totalmente estresados pensando en todo lo que se estarían perdiendo. Quizás es una buena oportunidad para conversar sobre ello, ya que estáis en otro ambiente mucho más relajado que el de vuestro día a día.
  • Tiempo para escuchar. Será interesante aprovechar las vacaciones para darse un respiro y escucharse mutuamente. En probable que sea más fácil ya que, como decíamos, al estar en un ambiente y contexto diferente al de todos los días, se presente una buena y más relajada oportunidad para comunicarse.
  • No compensar. Es importante saber que no se puede compensar en vacaciones la falta de contacto durante el año. Suele aparecer la demanda de “tiempo completo”, con “hiperpresencia”, lo que generalmente redunda en malestar. La convivencia debe organizarse de modo que todos sientan que comparten momentos y que tienen tiempos personales.
  • Adictos al trabajo. Cada vez es más frecuente que las personas trasladen la oficina al espacio de vacaciones. Están más conectados con los e-mails o las redes sociales que con el placer. Es importante desconectar. Si estamos de vacaciones, aprendamos a disfrutar de ello. De tal manera que si no es el momento apropiado para irse de vacaciones por motivos laborales, es mejor aplazarlas y no tratar de estar en dos sitios a la vez porque, por lo general, no se termina estando en ninguno.
  • ¿Qué pasa con la pareja? En muchas parejas que sólo se ven pocas horas durante el año la posibilidad de estar tanto tiempo juntos en las vacaciones los hace verse como desconocidos. A veces el redescubrirse puede resultar maravilloso. Sin embargo, para otros, el encuentro diario, a todas horas, se hace insoportable. Así será importante establecer la comunicación suficiente para crear un programa con condiciones que permitan el disfrute de ambos. Quizá sea una buena idea programar salidas de pareja, aunque sea de poco tiempo, pero solos.

        Esperamos vuestros comentarios, opiniones y más sugerencias que queráis añadir.

        ¡Un abrazo!

 

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