Vuelta a clase. Recomendaciones para padres.

Curso

Comienza un nuevo curso y, por estas fechas, nuestros hijos, sobrinos y nietos están llamados a volver a las clases y a su rutina escolar. Esto puede suponer, en ocasiones, algún que otro problema. Para tratar de minimizar la posible aparición de estos inconvenientes, vamos a proponer algunas recomendaciones para los padres con el fin de hacer más llevadero el inicio del nuevo curso.

Qué ganas tengo de que empiece el colegio” piensan más de un padre, madre, incluso abuelos en estos días previos al comienzo del curso. La verdad es que la mayoría de padres están deseosos de que sus hijos regresen al colegio para, así, “volver a la normalidad”. 

Pero, en mucho casos, la actitud en los escolares es totalmente distinta. La vuelta a clase puede ser temida por los niños y también por los padres. Empezar un nuevo curso supone volver a las rutinas que dejamos con el inicio las vacaciones y eso puede frustrar a los más pequeños así como a los progenitores.

¿Qué causas pueden haber detrás de este tipo de reacción?

Como podéis imaginar hay muchas posibles causas, pero podemos afirmar que las causas fundamentales por las que los niños se resisten a volver a clase o, directamente, no quieren ir son:

  • Características de la personalidad del hijo: sobre todo las que presentan hijos excesivamente preocupados, que siempre están pendiente de los “y sis…” (y si les caigo mal a los compañeros, a los profesores, y si me pegan, y si suspendo, y si me da clase don o doña …).  Hay hijos que ven el mundo como una fuente potencial de peligro, y suele ocurrir que, en este tipo de casos, es muy común encontrarnos que el niño “hiperagobiado” se parece a su padre/madre, que es otro/a “hiperagobiado”.
  • Por experiencias negativas en anteriores cursos, como haber sufrido acoso, fracaso escolar, dificultades de adaptación  al centro, o dificultad para hacer amigos.

Recomendaciones para empezar bien el nuevo curso.

1. Tu actitud como padre/madre cuenta (y mucho). Aunque estés sumido en la más profunda crisis postvacacional (modo ironía “on”), no es aconsejable que lo vayas pregonando delante de tus hijos. No puedes pedirles buen ánimo ante la vuelta a clase, si tú estás protestando porque has vuelto al trabajo. Recuerda que los niños aprenden por imitación. Si los padres se muestran confiados y alegres ante los retos de la nueva etapa, es mucho más probable que sus hijos encaren el curso con la misma actitud.

2. Adaptarse, paulatinamente, a los nuevos horarios. Tenemos que recuperar los hábitos que llevábamos antes de las vacaciones y acostumbrar a los niños a madrugar. Para ello, habrá que animarles a que se vayan a dormir a una hora más temprana para asegurarnos de que descansan. De igual manera, al levantarlos pronto, tenemos la oportunidad de poder charlar un rato con ellos mientras desayunamos juntos. 

3. Encárgate de transmitirle seguridad y confianza en sus posibilidades ante el reto de un nuevo curso. Diga lo que te diga, encárgate de decir: “no te preocupes, verás como tú sabrás afrontar esa situación, y si necesitas nuestra ayuda, ya actuaremos”. Mantente sereno y tranquilo, sobre todo si tu hijo tiene “miedos”, para hacerle ver que vas a hacer todo lo necesario para que esté seguro. Cuanto más seguros y confiados se sientan los padres, más seguridad y confianza trasmitirán a sus hijos.

4. Fija nuevas reglas para el uso de la televisión, internet, videojuegos y demás aparatos. Seguramente, tus hijos se conectan más de lo habitual en verano o épocas de vacaciones: no tires del enchufe, pero establece nuevas reglas para que usen el teléfono e internet de un modo responsable que no interfiera en sus estudios. Organizad una reunión familiar y fijad las normas a través de un acuerdo justo para todos: esto involucrará más a los chicos y será menos “doloroso”. Así, después de hablar con ellos, debemos ser firmes y restringir su uso hasta cuando, por ejemplo, hayan terminado los deberes o de estudiar lo programado para ese día.

5. Habla con tus hijos de los nuevos propósitos para el nuevo curso. Una manera de motivar a nuestros hijos para el nuevo curso escolar, es pedirle que nos hable de lo que se ha propuesto conseguir este año (leer más, terminar a tiempo los deberes, aprender un idioma extranjero…) y nosotros debemos apoyarlos en sus propósitos y transmitirles plena confianza en que podrán lograrlos.

6. Proporciónales información previa. Al igual que nos sucedería a los adultos si cambiásemos de compañeros, de jefe, de oficina… los niños se sienten inquietos y ansiosos ante la llegada del nuevo curso y todo lo que ello implica. Para ayudarles, debemos proporcionarles previamente toda la información de que dispongamos acerca de su nueva etapa en el colegio, pero sin hacer en ningún caso, juicios de valor negativos.

7. Recordar anécdotas divertidas. Unos días antes del inicio del curso es bueno recordar con los chicos anécdotas pasadas o acontecimientos divertidos que hayan vivido en el colegio o instituto. Si es posible, se puede quedar también con algún compañero o, incluso, darse un paseo por las instalaciones del colegio. Esto es muy recomendable ante cambios de centro educativo, o para aquellos casos en los que se incorporan por primera vez al sistema educativo, como son los niños que comienzan la Educación Infantil.

8. Ahondando en lo anterior, hay niños en los que esta tensión de incorporarse a este “nuevo mundo” y separarse de los padres, se manifiesta a través de somatizaciones: dificultad para dormir, dolores estomacales, incluso vómitos matutinos de lunes a viernes. No hay que alarmarse, ya que son sólo la manifestación de la tensión del momento. Así que no te preocupes, lleva toallitas húmedas, a limpiarse, y ¡listo, al cole!

9. Habla con entusiasmo de la emoción que supone ver a los compañeros de clase. No podemos dejar que les invadan los pensamientos negativos; al contrario, podemos hacerle ver que ir a clase tiene sus cosas buenas, como que volverá a encontrarse con sus amigos. 

10. Crear un espacio adecuado para estudiar. Si le proporcionas un lugar confortable donde poder realizar sus tareas escolares (una habitación bien equipada), tu hijo se sentirá más cómodo, más a gusto y acabará rindiendo más. Ahora bien, contar con el espacio adecuado no supone, por sí solo, buen rendimiento escolar. Habrá que ocuparse y preocuparse, desde el primer día, de que los chicos adquieran y practiquen buenos hábitos de estudio.

11. Interesarse por su día a día en clase. Debemos recordar la importancia de preocuparse por lo que han hecho los niños en clase; con ello, mejoraremos la complicidad con nuestros hijos y éstos se sentirán más aliviados y con menos carga para afrontar la “vuelta al cole”.

12. Un último apunte para aquellos casos donde la tensión y el estrés por volver a clase va más allá del período de adaptación normal: Si ves que tu hijo está muy alterado, será necesario que hables con su tutor/a  para poneros de acuerdo sobre cómo le podéis ayudar desde casa y desde el centro. 

No olvidéis la importancia de la tranquilidad cuando los hijos se alteran. La tranquilidad no significa no hacer caso, sino trasmitir seguridad y confianza porque, cuando los hijos se alteran, necesitan que los que educan no estén alterados.

Esperamos vuestros comentarios y aportaciones.

¡Feliz nuevo curso para todos!

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